[Guía práctica] Cómo utilizar la lectura para mejorar como escritores (Parte III)

Ya hemos llegado a la tercera y última parte de esta Guía Práctica para que puedas sacar todo el jugo a las lecturas que realices y aprender recursos que te sean útiles a la hora de escribir tus textos. Por si has llegado directamente a este artículo, te dejo el enlace de los otros dos:

Los dos artículos anteriores han sido largos y cargados de información. Hoy voy a ser un poquito más ligera, aunque espero que igualmente nutritiva. Algo así como si después de comerte un cocido completo (con su sopa, verdura, garbanzos y demás viandas), te tomas una pieza de fruta como postre en lugar de un buen pedazo de tarta.

Por tanto, a modo de resumen aquí tienes 5 sugerencias para aprovechar al máximo tus lecturas como escritor.

5 sugerencias para sacar partido a tus lecturas

1. Lee para disfrutar y relee para aprender

Realizar una lectura activa nos ayuda a avanzar como escritores, pero también es cierto que no nos hace disfrutar de la obra todo lo que nos gustaría.

Leer es una actividad mágica. No pierdas la capacidad de sorprenderte y disfrutar de tus lecturas. Al hacerlo reconectarás con al menos uno de los motivos que te conducen a escribir: para hacer sentir a otros eso que tú estás sintiendo mientras lees.

Por tanto, te sugiero que la primera vez que abres un libro lo DISFRUTES. Léelo y vívelo. Después, si consideras que puede ser de interés, vuelve a leerlo de manera activa. Fíjate en cada recurso del escritor, analízalo como te exponía en los otros 2 artículos anteriores y aprende todo lo que puedas.

No obstante, es cierto que no es tan fácil leer “sin las gafas del escritor” si ya estás acostumbrado a realizar esa lectura activa. Comprendo que a veces, aunque nos propongamos sólo disfrutar de la lectura, no podemos evitar echar mano del lápiz y realizar alguna anotación o subrayar unas líneas. Pero creo que es conveniente intentar volver a disfrutar de los libros con la fascinación del lector. En este caso, puedes marcar lo que te ha llamado la atención y posponer su análisis para más tarde (cuando ya hayas leído y disfrutado de tu libro).

2. Organiza tus notas

Durante la lectura activa puedes subrayar en el libro ese fragmento que te ha gustado y, en caso de que tengas alguna idea, puedes anotarla en el margen mientras lees para reflexionar sobre ella más tarde. Pero, como te comentaba, este no es el mejor sistema para recuperar la información que durante la lectura te  ha resultado interesante.

Para ser más organizado y rescatar esa información de manera más rápida, te sugiero que “saques” ese texto del libro. Puedes hacer una fotografía, copiarlo a mano en una libreta o fotocopiarlo. Además, puedes adjuntar la ficha con el análisis de ese fragmento que has guardado.

Después, abre carpetas en tu ordenador o bien organiza tus ficheros y cuadernos según los temas que analizas. Recuerda que, como te decía, es más funcional tener una carpeta que se llame “Finales sorprendentes” que “Lecturas realizadas en 1998”.

3. Analiza con ojos de escritor

Después de haber disfrutado de la lectura, vuelve a lo subrayado y reflexiona sobre ello. Puedes hacerlo a través de preguntas intuitivas (como las que te indicaba aquí) o bien puedes dirigir tu análisis de manera más sofisticada (empleando alguna ficha de lectura).

Durante tu análisis no olvides cuál es tu objetivo: aprender recursos que el autor de esa obra ha utilizado y a ti te gustaría poner en práctica. No es necesario que hagas una crítica del libro como si fueras un teórico literario. Ajusta tu análisis a tus necesidades.

Para ello no olvides concretar bien tus conclusiones (te hablaba de ello en la primera parte de esta guía).

4. Compara unos análisis con otros

Quizá sea por mi formación, pero comparar textos siempre me ha aportado mucha luz y buenas ideas. Concreta qué es lo que deseas aprender (un recurso estilístico, una estructura narrativa, un elemento, una técnica, etc.) y compara diferentes textos donde se ponga en práctica eso que estás analizando.

Examina las diferentes maneras de desarrollar la misma idea o recurso y también los puntos de encuentro entre los distintos textos. Con ello tendrás diferentes opciones de poner en práctica ese recurso que deseas aprender y, además, alimentarás tu creatividad para encontrar otras formas de hacerlo.

Por ejemplo, si estás buscando la mejor manera para comenzar tu novela, puedes comparar el análisis que has realizado de los inicios que más te han gustado. Observa qué puntos en común tienen y aplícalo en tu texto.

5. Escribe

Ya te lo decía en la primera parte de esta Guía: de nada sirve todo el trabajo anterior si no lo pones en práctica. Ten en cuenta que el objetivo último es mejorar tus relatos y novelas. A la hora de realizar tu análisis desgrana los recursos que ha utilizado el autor para conseguir ese efecto que te ha entusiasmado. Después, practícalo. Escribe textos bien como ejercicios o bien integrándolos en la obra que tienes entre manos. En este último caso, haz al menos un par de pruebas de escritura para escoger la mejor versión.

Y tú, ¿cómo aprovechas tus lecturas para mejorar tus textos? Cuéntame, cuéntame…

——————
RUTH M. RODRÍGUEZ,  Verbalina Escuela de Escritura Creativa

One thought

  1. EXCELENTES DATOS. TODOS ESOS RECURSOS LOS VOY A EMPLEAR PARA ESCRIBIR MI PRIMERA NOVELA. POR AHORA VOY A ESCRIBIR UN ENSAYO SOBRE LOS DIFERENTES ESTADOS CIVILES DE LAS PERSONAS. EJ.CASADOS,(AS)SOLTEROS (AS), VIUDOS(AS) DIVORCIADAS(OS).NO SE COMO COMENZAR PERO VOY A HACER UN INTENTO. GRACIAS POR SUS VALIOSOS APORTES.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *