Cómo escribir distopías

Estoy segura de que la pandemia en la que estamos inmersos ha hecho plantearte muchas cosas, entre ellas cómo será tu vida y el mundo cuando esto acabe. Estamos viviendo un momento histórico que, sin ninguna duda, no nos dejará indiferentes ni a nivel personal ni como sociedad.

Aunque nuestro deseo es que de esta salgamos fortalecidos, es lógico que como también reflexionemos con otras opciones menos deseables. Y, como escritores, esta situación puede que nos inspire para escribir una obra donde el protagonista habite un mundo distópico.

Si estás en este punto, quiero sugerirte algunas claves que te serán útiles para escribir tu novela o relato distópico. Pero antes de llegar a esas claves, déjame que te hable sobre qué es una distopía y sobre la literatura distópica.

Qué es una distopía

Una distopía es una sociedad no deseada e imaginaria, constituyendo así el antónimo de utopía. En 1516 Tomás Moro tituló su obra más conocida como Utopía al ser el “buen lugar”.  Por tanto, una distopía hace referencia a un modelo de sociedad de régimen totalitario, sin libertades individuales, con una organización social basada en las clases o castas, donde la clase privilegiada controla la información con el fin de manipular a las masas, las cuales también son sometidas a la vigilancia por parte del gobierno.

Qué es la literatura distópica

A la luz de la definición anterior, queda claro que la distopía es un modelo imaginario de sociedad. Algunos autores se han inspirado en este tipo de sociedades para crear el mundo de sus obras. Así, dentro del género de la ciencia ficción podemos encontrar novelas y relatos distópicos.

Sin embargo, aunque pertenezcan a este género, estas obras están relacionadas con la realidad. El objetivo de este subgénero literario es hacer reflexionar al lector sobre la propia realidad que vive. El autor conduce hacia esa reflexión a través de una historia ambientada en un mundo que saca de la zona de confort al lector de una manera impactante.

Y esto el escritor lo hace no sólo por la creación de esa sociedad distópica donde habitan sus protagonistas, sino también con la creación de los escenarios y ambientes. Los escenarios pueden ser tanto hostiles a los personajes (por ejemplo, una ciudad devastada), como amables para ellos (como puede ser el interior de un edificio lleno de comodidades).

Ejemplos de literatura distópica

1984 de George Orwell

Quizás la novela más representativa de es este género sea 1984 de George Orwell. Esta novela, publicada en 1949, narra la vida de Winston Smith, quien trabaja “reescribiendo” la Historia en el Ministerio de la Verdad. Tras años en ese trabajo toma conciencia de que su labor es falsificar la información del pasado para facilitar a su régimen totalitario (Partido Único) manipular a la ciudadanía, la cual se encuentra baja la constante vigilancia del Gran Hermano.

Winston se enamorará de Julia, desengañada también del sistema, y se integran en el grupo de resistencia liderado por el Enemigo del Pueblo (como así se le denominaba por el régimen).

No voy a avanzarte más la trama de este libro por si no lo has leído aún (no quiero destripártelo).

Farenheit 451 de Ray Bradbury

Otro título clásico de este tipo de literatura es Farenheit 451 de Ray Bradbury, publicado en 1953. El subtítulo de la obra es: «Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde». Ya tienes una idea de cuál es el tema de la novela, ¿verdad? En efecto, en este caso, el régimen de esta distopía encuentra que los libros son “peligrosos” para la sociedad, y decide quemarlos (te suena de algún momento de la historia, ¿verdad?). Así, el protagonista es un bombero que se dedica a este menester y quetambién acabará desengañado del sistema y uniéndose a los Hombres Libro, el grupo de resistencia que memoriza las obras literarias para transmitirlas oralmente de generación en generación.

De nuevo, el tema de este libro está enraizado con la realidad. Bradbury afirmó en una entrevista de radio concedida en 1956, que había escrito Fahrenheit 451 por sus preocupaciones durante la era McCarthy de la amenaza de quema de libros en los Estados Unidos. Sin embargo, en años posteriores, añadió que pretendía hacer reflexionar sobre la forma en que los medios de comunicación de masas reducen el interés por la literatura.

Otros ejemplos de literatura distópica

Otros ejemplos de novelas distópicas los tenemos en obras como Un mundo feliz de A. Huxley, ¿Sueñan los androides con ovejas? de Phiplip K. Dick (publicada en 1968), que inspiró la película Blade Runner de Ridley Scoot (1982). Más recientemente, en 1985, se publicó El cuento de la criada de M. Atwood (que también ha dado lugar a una serie de televisión); o la novela Patria de Robert Harris (no confundir con la obra del mismo título de Fernando Aramburu), publicada en 1992 donde se propone cómo sería la sociedad si los nazis hubieran ganado la II Guerra Mundial.

7 Claves para escribir literatura distópica

1. Inspírate en la realidad

Parte de la sociedad actual y plantéate los temas sobre los que te gustaría que el lector reflexionara. En la realidad, esos temas se materializan en hechos concretos. Haz una lista de ellos, ya que podrás exagerarlos y evolucionarlos cuando crees tu sociedad distópica.

2. Esboza la sociedad distópica de tu libro

Para que tu mundo distópico sea creible y fomente la reflexión en el lector, es necesario que partes de tu mundo real. Si has realizado el punto anterior, tendrás material para comenzar a crear tu sociedad de manera. Así, tu sociedad imaginaria tendría ese componente real que evoludionaría, se exageraría y se deformaría en la sociedad irreal y distópica de tu obra.

Para crear tu mundo distópico, es conveniente que, antes de sentarte a escribir tu novela o relato, realices algún esquema donde anotes con detalle todos los componentes de esa nueva sociedad:

  • Cómo se organiza (en clases sociales, en castas, grupos de poder, etc.)
  • Cuál es su sistema político
  • Cómo es el estilo de vida de cada una de las clases sociales o de la masa de la población
  • Cuáles son sus leyes
  • Cómo es su sistema económico
  • Etc.

3. Determina un falso bienestar sobre el que descansará tu sociedad distópica

En la literatura distópica, el grupo social que ostenta el poder somete y reprime a la masa de la población. Aunque para ello pueda utilizar la violencia (por ejemplo, en 1984 de G. Orwell, la habitación 101 es un espacio de tortura), su arma más poderosa es crear una ilusión de bienestar y seguridad entre la ciudadanía. Esto facilita que los habitantes de esa sociedad acepten las directrices que dicta el grupo de poder.

Para crear ese falso bienestar te sugiero que pienses en un miedo que afecte al total de la población. Por ejemplo, en El cuento de la criada de M. Atwood el miedo que se maneja es el de la propia extinción como especie. Así, el sistema crea una red de represión, en especial a las mujeres. Gran parte de la población acepta el sistema debido a que consideran que la única solución ante ese miedo es ese falso bienestar y seguridad que les ofrece el nuevo sistema.

4. Piensa en los medios de control de la información y vigilancia de los ciudadanos de tu mundo distópico

Para fomentar ese miedo y concienciar de que la mejor solución es el sistema propuesto, es necesario controlar la información que reciben los ciudadanos. Por otro lado, también tienes que pensar en qué sistemas de tu mundo distópico se encargan de la vigilancia de la población.

En 1984, la información que llega a la población es tamizada por el Ministerio de la Verdad (donde trabaja el protagonista de la novela). Como ya has pensado, ese Ministerio de la Verdad lo que hace es mentir y distorsionar la Historia y la información que llega al ciudadano. Por otro lado, en el mundo distópico de Orwell nada escapa a la vigilancia y control de Gran Hermano, quien controla a todos los habitantes de Oceanía.

5. Crea un lenguaje propio

Construir un lenguaje propio te ayudará a crear tu mundo distópico. Para ello, elije palabras comunes con un significado neutro o amable y dótalas de una carga trágica. Así, en El cuento de la criada, la palabra criada adquiere otra dimensión. En la realidad, esta palabra nombra a las empleadas del hogar dedicadas a la cocina o al aseo de la casa. Sin embargo, en la novela las criadas son las mujeres destinadas a procrear. Lo mismo ocurre en 1989 con, por ejemplo, el Ministerio de la Verdad que entre sus funciones está mentir sobre la historia.

En definitiva, en tu mundo distópico dota de un sentido trágico a palabras que en la realidad tienen un significado amable o neutro.

6. Piensa en la causa que detona la sociedad distópica

Crisis de salud, catástrofes medioambientales, guerras… son experiencias que pueden provocar un cambio social y en las que nos podemos inspirar para hacer eclosionar la creación de la sociedad distópica en nuestra novela o relato.

Piensa bien en cuál será la causa que conduzca a los habitantes de tu historia hacia la distopía. Reflexiona sobre sus detalles, anótalos y establece las líneas de contacto con las características de tu mundo distópico.

¿Has escrito algún relato o novela distópica? ¿Te gusta leer este género? Cuéntame, cuéntame…

RUTH M. RODRÍGUEZ,  Verbalina Escuela de Escritura Creativa

2 thoughts

  1. Hola, Ruth.
    Soy una recién aterrizada en tu blog y me he enganchado a este post sobre la distopía. Es uno de mis géneros favoritos, no hay nada como una buena distopía para valorar lo que tenemos…
    Tienes razón con que la situación actual da para mucha literatura… cuando se nos pase el susto y nos habituemos a esa rareza que se han empeñado en denominar “nueva realidad”. Muchos relatos van a salir sobre el confinamiento, seguro que sí.
    Muchas gracias por sacar a la luz este tipo de literatura algo minoritaria pero tan necesaria para estos tiempos que vivimos.
    Un saludo.

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