Importancia de la primera y última frase de una novela

Os transcribimos este interesante artículo escrito por Jonaira Campagnuolo en su blog “Desde mi caldero”. Os recordamos que Jonaira es nuestra profe del curso on line “Del rosa al rojo: escritura romántica y erótica  no solo para ellas”.
He leído que la primera y última frase de una novela, el autor debe utilizarlas como ganchos para atrapar al lector. Al inicio, para sumergirlo en la lectura; al final, para evitar que la olvide por mucho tiempo.
En la página grafein.org, Silvia Adela Kohan nos explica:
Los primeros párrafos deben dejar abierta una interrogación. ¿Quién es ese narrador cuya madre acaba de morir? ¿Cómo podrá el protagonista encontrar el camino que desea hallar?
¿Por qué uno de los personajes está triste, o colérico, o inquieto? ¿Quién es el asesino? Conviene colocar al personaje principal y su entorno en las primeras líneas para que de entrada el lector se familiarice con él y sepa situarse en la trama: la idea es contar qué pasa y a quién le pasa para que el lector se interese y pueda seguir el desarrollo de los hechos. Es más interesante contar cómo pasó que qué pasó.

http://www.grafein.org/Escribir%20la%20primera%20novela.htm
En la primera frase el autor le expone al lector lo que encontrará en la historia, cuál será el tono y el ritmo de la misma. Debe indicar que algo va a suceder, ser una promesa para el lector. Ruth Capriles en su artículo “La primera y última frase de una novela”, asegura:
“La mejor primera frase es aquélla que de un jalón mete al lector en el mundo imaginario; es la frase metáfora del tema y la historia por venir; la que te dice en acertijo de qué se trata el juego en el que entras. La última frase de una novela, per contra, no es el pestillo que cierra la puerta; la mejor última frase es aquélla que logra dejar abierta la puerta. Por tanto, ambas, primera y última frase, están vinculadas entre sí por un imaginario inacabable”.
http://www.lacasaazulada.com/2009/04/la-primera-y-ultima-frase-de-una-novela.html
La mayoría de las novelas que nunca se olvidan y que permiten sus posteriores relecturas, son aquellas que no solo encierran una trama interesante e intensa, sino que además, comienzan y terminan de manera sublime. Ruth Capriles en su artículo nos facilita algunos ejemplos.
En la novela LA SEÑORA DALLOWAY escrita por Virginia Wolf y publicada en 1925 inicia así:
“La señora Dalloway dijo que hoy compraría las flores ella misma.”
En pocas palabras la autora nos dice quien es el personaje: alguien que disfruta la vida y la celebra. Además, nos cuenta que está casada (por el apelativo de “señora”), que tiene una posición socio económica suficiente como para mandar a buscar las flores o hacer que se las envíen en cualquier otro día. Pero ese día es especial, lo suponemos de una vez, no solo porque empieza la novela, sino porque el personaje nos ha transmitido su gozosa expectativa.
Esa misma historia culmina de la siguiente manera:
“-¿Qué es este terror? ¿Qué es este éxtasis? -pensó- ¿Qué me invade con este entusiasmo extraordinario?
-Es Clarissa – dijo él.
Pues allí estaba ella.”
Esas palabras finales confirman lo que ya sospechábamos: Clarissa Dalloway ama la vida y eso ilumina la vida de los demás.
Otro ejemplo significativo que nos facilita Ruth, es la novela LOLITA de Vladimir Nabokov, publicada en 1955. La historia comienza con estas palabras:
“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Mi pecado, mi alma. Lo-lii-ta: La punta de la lengua bajando en tres pasos por el paladar hasta puntear al tercero sobre los dientes: Lo-lii-ta.”
Con esa frase inicial el autor nos confiesa su pasión vergonzosa, el tono sensual que poseerá el libro, la intensidad, la agonía de quien experimenta ese sentimiento tan fuerte y descontrolado. Finalmente, la novela culmina:
“Estoy pensando en auroras y ángeles, el secreto de pigmentos durables, sonetos proféticos, el refugio del arte. Y esta es la única inmortalidad que tu y yo compartiremos, Lolita mía.”
El personaje, a pesar de saber que ha cometido una falta, con la belleza y profundidad de sus palabras nos expone sus sentimientos. Es imposible no perdonarlo, no comprenderlo.
Un autor se debe preocupar por las palabras iníciales y finales de su novela tanto como de la trama entera. Ellas representan la llave maestra que le abrirá al lector la puerta a ese mundo mágico que quiere crear, y lo encierra ahí, haciendo de su obra un conocimiento atemporal. Capaz de superar las barreras del tiempo.
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One thought

  1. Estoy totalmente de acuerdo. A ver qué os parece la 1ª frase de "Regalo de Reyes":

    "Aquel 30 de agosto, cuando un caldero de agua hirviente se vertió sobre ella, Krysta Wronecka tuvo toda la suerte del mundo"

    El final no os lo digo para no destriparlo 😉
    Saludos

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