Cómo descubir ideas para escribir una novela o un relato (Parte I)

Si te pregunto cómo te surgen las ideas para escribir tu novela o relato, es posible que me respondas algo así: “no lo sé muy bien… un día me viene la inspiración y… ya está”; o quizás me digas: “simplemente se me ocurre, me llega una idea y tengo que sentarme a escribir”.

Con frecuencia hablamos de la inspiración como si fuera un “algo” repentino que entra en tu cerebro sin llamar a la puerta. Y puede que sea así, pero no la mayoría de las veces. Esa idea que parece que surge de la nada, en realidad está macerándose entre tus neuronas durante más tiempo del que imaginas. Y cuando ya está bien especiada, sazonada y lista para que la metas en la olla, salta a la mesa de la cocina [NOTA: Ruth, recuerda no volver a escribir un artículo estando la hora de comer tan cercana: se te ocurren frases poco serias].

Tú no te das cuenta de cómo sucede todo eso, sólo sabes que, de forma inesperada, se te ocurre una idea estupenda para escribirla. Sin embargo, cada vez que vas a por el nene a la escuela, entras en una cafetería, hablas con la vecina de que ha vuelto a averiarse el ascensor, lees un libro, ves una película, o estás dando un paseo por el centro, tu cerebro está haciendo acopio de información. Tus ojos ven, tu nariz huele, tu intelecto razona… y todo queda almacenado en las despensas de tu materia gris.

A partir de ese momento, quizás sin darte apenas cuenta y de manera más o menos consciente, tu mente creativa relacionará los fragmentos de información que más le han llamado la atención. Y cuando esa relación es original, “se te ocurre” el punto de partida de tu historia.

Este “método” de tener ideas para escribir una novela, un cuento o un relato parece que no requiere de mucho esfuerzo por nuestra parte. Pero tiene una desventaja: nos hace dependientes de ese “chispazo de inspiración”. En otras palabras, no nos sentaremos a escribir cuando queramos, sino cuando la musa nos lo ordene.

¿No te gustaría independizarte de esa musa mandona? ¿Qué te parecería la idea de ser tú quien provoque de manera consciente ese chispazo de inspiración? Estaría bien, ¿verdad?

Hay dos fuentes a las que puedes recurrir para entrenar tu creatividad. Estoy segura de que ya las conocerás, pero considero que no está de más mencionarlas. Por un lado, la observación y reflexión de ti mismo y del mundo que te rodea; y por otro, las técnicas creativas. En el artículo de hoy te daré tres ideas sobre cómo puedes entrenar tu creatividad utilizando la primera de estas fuentes y en el próximo artículo te hablaré sobre algunas técnicas creativas.

Abre bien los ojos

La inspiración está ahí fuera… y ahí dentro. Observa como sólo tú sabes hacerlo: con tu mirada de escritor. Desde una puesta de sol hasta tu comportamiento al subir a un autobús repleto de gente. Toma un pedazo de lo vivido y, después, transfórmalo para convertirlo en literatura. Fabula sobre tus experiencias, algo que has oído o un nuevo sabor que has probado.

Estarás pensando que esta recomendación (observar, reflexionar y transformar) es demasiado general, y tienes toda la razón. Así que vamos a hablar de tres fuentes de inspiración (aunque hay muchas más):

  1. El diario personal (tuyo o de otros)

  2. 1001 enunciados

  3. Tu mirada de escritor y otros sentidos

El diario personal

Simplificando mucho, un diario puede ser un registro de la observación de tu vida o la de otra persona. Quizás la manera más inmediata que se te puede ocurrir para explotar un diario es el de escribir una biografía, ¿verdad? Si la persona que ha escrito ese diario ha tenido una vida interesante o peculiar, puede merecer la pena escribirla casi “tal cual”.

Sin duda, el diario te ofrecería la idea para escribir tu novela o relato casi sin esfuerzo. Sin embargo, aunque es posible que así escribieras un buen libro, no estarías trabajando el diario de una manera creativa. En otras palabras, no pondrías a funcionar a tu musa, sino que más bien estarías reproduciendo lo vivido por ti o por otros.

Hay otras maneras de trabajar y sacar partido al diario personal. En el artículo El diario como recurso para el escritor: 4 ideas para aprovecharlo a tope te hablé en profundidad sobre cómo puedes experimentar con el diario más allá de utilizarlo como una fuente documental sin transformar. Aunque puedes leer el artículo completo y ver el vídeo donde te hablaba sobre ello en el enlace anterior, te recuerdo aquí esas cuatro maneras en que puedes utilizar el diario como fuente para tu creatividad literaria:

  • Como inspiración para la trama

  • Para construir personajes y voz del narrador

  • Para construir ambientes

  • Para perder el miedo a la hoja en blanco

Como ya hablé de este tema en el blog, no voy a extenderme más para que este texto no se haga demasiado largo. Pero si te interesa trabajar con el diario personal, te animo a que consultes el artículo que te mencionaba antes.

1001 enunciados

Si consultas el Diccionario de la Real Academia (DRAE) verás que “enunciado” es una “secuencia de palabras delimitada por pausas muy marcadas, que puede estar constituida por una o varias oraciones”. Por tanto, ¿cuántos enunciados podremos observar al cabo de un único día? No puedo aventurarme a dar un número, pero sin duda es una cifra muy alta. Más aún si consideras que esas “secuencias de palabras” pueden ser dichas, escritas, cantadas…

Estamos rodeados de enunciados: desde titulares de prensa, eslóganes publicitarios, y letras de canciones, hasta versos de poemas que nos gustan, preguntas de los exámenes escolares o el comentario del vecino del quinto sobre el perrillo de la vecina del tercero. Pero fíjate que todas estas fuentes se resumen en esto: palabras. Y qué duda cabe que esa frase o frases que nos han llamado la atención nos pueden inspirar la idea de una novela o un relato.

Esos enunciados los puedes trabajar de múltiples formas. Por ejemplo, puedes tomarlo como la primera frase de tu futuro texto, o bien puedes “hacer preguntas” a ese enunciado (cuándo, cómo, dónde…) que te ayuden a sacar todo el jugo a esas frases y hacer que salte ese chispazo de inspiración que estás buscando.

Tu mirada de escritor y otros sentidos

Ahora me gustaría que hicieras un alto para comparar los dos recursos que hemos visto (los enunciados y el diario). Aunque hay muchas diferencias entre ellos, quería destacar ésta: el diferente “material” con el que trabajamos. En el caso del diario, nuestra materia prima son las experiencias, mientras que en el caso de los enunciados son, como ya sabes, las palabras.

Al comienzo de este punto te sugería que “observaras con tu mirada de escritor”. Pero quiero ahora aclararte que esa “mirada” no es sólo lo que has vivido, y tampoco es en exclusiva lo que percibes por los ojos. Tu mirada de escritor se extiende a todos tus sentidos.

Hay personas que dicen que la música les inspira, cuando, en realidad, lo que les inspira es la letra de una canción (enunciados). Sin embargo la música en sí, sólo lo que es el sonido, el ritmo y los acordes, también puede ser el punto de partida de nuestra inspiración.

Cuando imparto los talleres de escritura y trabajamos la creatividad, a menudo propongo algún ejercicio basado en la siguiente secuencia:

  1. Observamos: percibimos un estímulo por un sentido (por ejemplo, el ruido de la persiana metálica de un comercio al abrirse).

  2. Trasformamos: propongo que se asocie el elemento observado (el ruido) a otro elemento que percibiríamos por un sentido diferente (por ejemplo, un color).

Como ya puedes imaginar, el fruto de este ejercicio es algo muy personal, algo completamente tuyo. Para ti, por ejemplo, el ruido de esa persiana es amarillo. Como ves, partes de la observación de algo cotidiano y lo transformas en algo original con tu “mirada de escritor”.

Quizás ahora te estés preguntando qué hacer con el resultado de ese ejercicio. Qué duda cabe que entrenar todos tus sentidos es un excelente recurso para que practiques la técnica narrativa de “mostrar” (de ella te hablaba aquí). Pero también lo puedes aplicar a otras cuestiones literarias. Por ejemplo, puede inspirante para crear una metáfora (estarías trabajando sobre el lenguaje), o servirte de inspiración para construir un escenario o, si sigues fabulando sobre estos elementos (y “haciéndoles preguntas”), pueden ayudarte a crear un personaje o una trama para tu novela.

En este artículo he pretendido ofrecerte tres recursos para que puedas encontrar ideas para escribir tu novela, relato o cuento. Para ello he ido del recurso que quizás es más obvio (el diario personal) y he acabado con el más complejo. Este último, en el que te propongo esa asociación, tiene que ver con una de las técnicas creativas de la que te hablaré en el siguiente artículo. Pero hasta entonces… ¿por qué no me cuentas dónde buscas tú la inspiración para tus textos?

Déjame tu comentario y cuéntame, cuéntame…

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RUTH M. RODRÍGUEZ,  Verbalina Escuela de Escritura Creativa

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