Cómo descubrir ideas para escribir una novela o relato (Parte II)

¿Quieres escuchar el programa de radio donde hablo sobre la inspiración, la creatividad y explico estas técnicas de escritura con más detalle? Entonces, haz clic en el audio de más abajo:

Programa de radio Las dos miradas (CMMedia), conducido por Mayra Herrero. Sección literaria de Verbalina Escuela de Escritura Creativa.

En el artículo anterior de este blog hablábamos sobre cómo nos surgen las ideas a la hora de sentarnos a escribir una obra literaria. Aunque a veces estas ideas nos vienen casi de manera caprichosa, te comentaba que sería estupendo poder controlar a la musa. Para ello, hay dos fuentes de las que nos podemos nutrir.  Por un lado, la observación y reflexión de ti mismo y del mundo que te rodea; y por otro, las técnicas creativas. Si en el anterior post te hablaba del primer punto y te exponía tres métodos de inspiración centradas en esa observación y reflexión de lo real (el diario personal, los enunciados y los sentidos); hoy es el turno de hablar de algunas técnicas creativas.

Técnicas de creación literaria hay muchas, pero en este artículo me gustaría destacarte dos que puedes adaptar a una gran variedad de temas y de estilos literarios. Son el “binomio fantástico” y “qué pasaría si…” De estas dos técnicas (y de otras más) habla G. Rodari en su libro Gramática de la fantasía. Este libro se centra en cómo inventar historias para niños y en cómo los niños pueden inventar sus propias historias. Pero tú, como creativo y escritor (quizás de obras para jóvenes y adultos), puedes adaptar la técnica a tu terreno. Por esta razón, si no conoces esta obra, te animo a que la consultes y que pases estas técnicas por tu propio tamiz.

¿Te apetece que hablemos de estas técnicas de creacion literaria? Pues no te hago esperar más.

2 técnicas creativas para escritores

1. El binomio fantástico
2. Qué pasaría si…

 

El binomio fantástico

El binomio fantástico es una técnica creativa que consiste en relacionar dos palabras (o conceptos) de manera inusual o insólita. Para ello es conveniente que estas dos palabras no tengan una relación previa.

Esta definición puede parecerte un poquito oscura, pero vamos a verlo con más detenimiento. Es posible que estés pensando que una única palabra ya puede disparar tu imaginación. Por ejemplo, la palabra “vela” puede sugerirte una idea sobre la que trabajar en tu próximo texto.

Eso es cierto, pero también lo es que la chispa surge cuando pones en relación esa palabra con otra. Si tomamos el ejemplo anterior, ¿no se encamina tu inspiración hacia algo más concreto con dos términos como “vela-brújula” que si sólo tomas el término vela? En este segundo caso, tu inspiración tiene un camino (aún muy precario) por el que puede transitar hasta llegar a esa idea que sea el punto de partida de tu texto.

Ahora bien, para que un binomio (dos términos o conceptos) sea “fantástico” (es decir, sea de ayuda para una inspiración original) es necesario que entre esas dos palabras no exista una relación previa, o al menos una relación muy obvia. Si tomamos el binomio como “sol-verano” vemos que ya tenemos una conexión entre los dos términos. Por tanto, éste no sería un “binomio fantástico” ya que la relación que establecemos entre las palabras puede estar influida por esa conexión previa. De esta manera, si adoptásemos este binomio como punto de partida de la inspiración de nuestra obra literaria, o bien tendríamos una idea poco original o bien tendríamos que contraponer este binomio a otro concepto para que la idea fuera rica.

Del mismo modo, un binomio formado por términos como “suave-áspero” tampoco sería un “binomio fantástico”, ya que entre estas palabras existe una relación de contraposición. Entendemos el significado de “suave” por su contraste con el significado de “áspero” y viceversa.

Entonces, ¿qué términos, palabras o conceptos pueden constituir un “binomio fantástico”? Los que tú quieras, pero es conveniente que no tengan ninguna conexión predeterminada. Puede serte de ayuda utilizar el azar para elegir esas palabras. Por ejemplo, puedes recortar palabras de un periódico, meterlas en una bolsa y sacar dos papeles de manera aleatoria. Un ejemplo era el binomio anterior “vela-brújula”, pero si en lugar de recortar palabras recortas frases, titulares, etc, obtendrás combinaciones más complejas e inspiradoras para escribir tu novela o relato.

Aquí tienes algunas combinaciones para que puedas encontrar “binomios fantásticos” que te sirvan de inspiración. Puedes relacionar…

  • Dos sustantivos.
  • Dos enunciados (ver el artículo anterior) o fases.
  • Un sustantivo y un verbo.
  • Un lugar y un personaje.
  • Una acción y un personaje.
  • Un lugar y una acción.
  • Una época y una acción.
  • Etc.

Una vez que tengas tu “binomio fantástico” es la hora de encontrar esa idea que sea el punto de partida de tu obra. Recuerda que lo que vas a trabajar a través de esta técnica creativa es esa relación entre los términos o conceptos que componen el binomio. No estarías utilizando esta técnica si, por ejemplo, escribes un relato donde simplemente aparecen esas dos palabras. Lo interesante y original es la relación que tú has creado entre ellas.

Rodari recomienda que para establecer una primera relación entre los términos del binomio puedes recurrir a un sencillo truco: unirlos mediante preposiciones. Así, si seguimos en con ejemplo “vela-brújula” tendríamos opciones como: la vela con la brújula; la brújula de la vela; la vela sobre la brújula, etc.

Pero también hay otras maneras de sacar buen fruto de esta técnica del binomio fantástico. Una de ellas es complementarla con la técnica que te expongo a continuación.

Qué pasaría si….

Para explicar esta técnica creativa Rodari parte de la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría si un hombre se despertara transformado en un inmundo escarabajo? En efecto, F. Kafka, en su Metamorfosis, ya da respuesta a esta pregunta.

Esta técnica de creación literaria consiste en establecer una hipótesis sobre una o varias premisas. Esa premisa la puedes obtener de una idea que te haya surgido, del resultado de algunas de las técnicas que te exponía en el artículo anterior. Pero también puedes  utilizar premisas más arbitrarias. Por ejemplo, puedes tomar un sujeto y un predicado al azar, o bien puedes servirte del resultado obtenido con la técnica del “binomio fantástico”.

Imagina esta situación: hemos metido recortes de periódico en una bolsa y hemos acado por azar las palabras “grieta” e “ibérica”. Aquí tenemos nuestro “binomio fantástico”.

Ahora le aplicamos esta segunda técnica y establecemos la siguiente hipótesis: ¿Qué pasaría si una enorme grieta a lo largo de los Pirineos separa la Península Ibérica del resto de Europa? Esta hipótesis sería el punto de partida para una novela o relato. Como sabes, J. Saramago trabajó esta idea de manera magnífica en su obra La balsa de piedra.

Y tú, ¿has utilizado alguna de estas técnicas en tus textos? Si no lo has hecho, ¿te animas a probar con alguna de ellas cuando la musa esté perezosa? Cuéntame, cuéntame…

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RUTH M. RODRÍGUEZ,  Verbalina Escuela de Escritura Creativa

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