Finalistas del Concurso de Microrrelato Semana V (Grupo Secreto de Verbalina en Facebook)

Estos son los microrrelatos finalistas del Concurso de la Semana “V”.  Enhorabuena a los autores y gracias a todos los participantes por vuestra implicación.

Para votar al Ganador ya sabes que debes estar inscrito en el Curso “Tramas que cautivan” y formar parte del Grupo Secreto de Verbalina en Facebook. La votación se realizará por medio de una encuesta en el grupo de Facebook desde hoy hasta el miércoles 19 de octubre a las 15h (hora de Madrid). Todos los finalistas parten con una situación inicial de 0 puntos en esta votación final.

¡Buena suerte!

El reencuentro (Laura Fernández Salvador)

19 Puntos (9 “me encanta”)

En todo ese tiempo no me atrevía a bajar el último peldaño. Llevaba dos años buscándote y la última pista me llevaba a este maldito pueblo en el que murió Tomás y al que juré no regresar. Sin embargo, varios vecinos declararon haberte visto deambular por las calles, así que me armé de valor y regresé. Dos años llevo persiguiendo pistas, viajando de punta a punta del país en tu encuentro… Te echo tanto de menos que nunca se me ocurrió pensar que tú también extrañabas a Tomás… Hace tiempo que mi corazón late lo justo para no morir, y precisamente en este instante, antes de bajar de este tren, el ritmo de mis palpitaciones regresa… ¡Te escucho ladrar!

Algún día te encontraré (Lore Riera Fernández)

19 puntos (3 “me encanta”)

En todo ese tiempo no me atrevía a bajar el último peldaño. Sabía que tenía que hacerlo, aquel tren debía partir en busca de otros cientos de almas que debían comenzar su viaje. Sentí la mirada impaciente del maquinista, pero estaba demasiado concentrada buscando entre los miles de rostros uno que era especial para mí. Mis compañeros de viaje se encontraban reunidos con sus seres queridos fundidos en abrazos que regaban con lágrimas brillantes de emoción. Por fin lo vi, un rostro juvenil de ojos negros que por primera vez, en noventa años no me miraban a través de una fotografía. Inspire hondo, más por costumbre que por necesidad. Baje el peldaño, atusando con timidez mi melena canosa y en menos de lo que dura un suspiro me encontré entre sus brazos. “Papa” susurre mientras besaba mi frente. Al fin, después de una vida nos encontrábamos.

Oscuridad (Mónica Rueda Andrinal)

18 puntos

En todo ese tiempo no me atrevía a bajar el último peldaño. Nunca me asustó la oscuridad, pero la idea de colocar mis pies en ese andén se me hacía insoportable.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Abroché los botones del abrigo y tanteé con los dedos buscando un lugar seguro al que agarrarme, pero lo único que conseguía era arañarme la piel con algo que no supe identificar.
Los sentidos alerta. Los músculos en tensión. El aire helado quemando los pulmones. Me estaba costando un mundo adaptarme a la nueva situación.
Y el lugar… La vuelta a ese maldito lugar donde se produjo el accidente a causa del que perdí la visión.

Sin título (Tomás Molina)

17 puntos (5 “me encanta”)

En todo ese tiempo no me atrevía a bajar el último peldaño. ¿Dónde estaba el hombre del abrigo marrón?

Todo había pasado muy rápido. La copa de más en el bar. El pasillo del vagón a oscuras. El compartimiento equivocado. La mujer en la litera con el cuello cortado. El hombre del abrigo marrón. El puñal ensangrentado. Mi grito ahogado. Correr por el pasillo. Accionar el freno de emergencia. Trastabillar. Caer. El contenido de mi bolso desparramado en la alfombra. El hombre acercándose. Frenética, repto. Recojo teléfono, billetera, dejo el resto. Está por alcanzarme. Corro. Paso de un vagón a otro y a otro. Salgo a la plataforma del tren detenido en medio de la nada. ¿Bajar o no bajar? El tren arranca, el hombre no aparece por ninguna parte. Salto. Los vagones ganan velocidad. Estoy a salvo.

Desde una ventanilla, el hombre sonríe con mi pasaporte en la mano.

Dejar atrás (Miguel Ruiz)

17 puntos (1 “megusta”)

En todo ese tiempo no me atrevía a bajar el último peldaño. Venía de atravesar cuatro vagones. En el corredor me topé con el guarda que, al verme nerviosa, preguntó si necesitaba algo. Bajé la mirada y dije con firmeza que todo estaba bien. ¿Cómo podía decirle que él yacía en el camarote? Nunca entenderían mi decisión; sólo verían las consecuencias negativas. Aun así, con la completa libertad a un paso de distancia, dudaba. Me debatía entre mostrar con mis actos un símbolo de poder y afrontar con entereza lo hecho.
Antes de salir del hotel rumbo a la estación, dediqué horas a maquillar los moretones. Antes de que volviera de su junta, preparé el brebaje con mucho cuidado. Antes de la última noche, busqué la información necesaria para que no se detectaran los compuestos en la sangre.
Fue antes de subir al primer peldaño del tren que nos esperaba.

3 thoughts

  1. Todos me han resultado interesantes y profundos.

    Pero me quedo con el de Lore Riera “Algún día te encontraré” Me resulta muy emotivo y esta bien escrito. Llega a tocar al lector.

    Enhorabuena a todos.

    Un saludo

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