El carnaval en la literatura

Imagen tomada de encarnaval.com

¿Te gusta el carnaval? Tengo que confesarte que a mí me encanta tener cualquier excusa para inventarme que soy lo que no soy (por eso escribo). Quizás por ello también me encanta disfrazarme. Con este currículo personal a cuestas, se me hacía difícil no hablar hoy sobre el carnaval.

Te transcribo este artículo de Sandra Arias, publicado en http://sandra-arias.suite101.net/el-carnaval-en-la-literatura-a40975 sobre algunas obras literarias que han situado su trama en el carnaval o que tienen a éste como centro de su peripecia. Espero que te resulte interesante.


La literatura aglutina una gran cantidad de obras con el Carnaval como motivo. Este artículo cita las más relevantes.

Las artes reflejan la cultura popular en todas sus épocas. El Carnaval es uno de los motivos reflejados en la literatura, que ha dado buena cuenta de esta festividad en todos sus géneros. Este artículo da cuenta de las obras en las que vive Don Carnal.

“Batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma”, de el Arcipreste de Hita

Uno de los fragmentos más conocidos de “El libro del Buen Amor” es la pelea acaecida entre Don Carnal (el Carnaval) y Doña Cuaresma (la Iglesia), cuyo título exacto es “De la pelea que tuvo Don Carnal con la Cuaresma”. Situada entre las estrofas 1067 y 1172, dice “De mi, doña Cuaresma, justicia de la mar, alguacil de las almas que se habrán de salvar, a ti, Carnal goloso, que nunca te has de hartar, el Ayuno en mi nombre, te va a desafiar”.

“Canción de Carnaval”, de Rubén Darío

“Musa, la máscara apresta, /ensaya un aire jovial/y goza y ríe en la fiesta/ del Carnaval”, comienza este poema del autor de “Azul…”. La rima modernista de Darío deja bellas imágenes (“Para volar más ligera/ ponte dos hojas de rosa,/como hace tu compañera/la mariposa”) y muchas referencias carnavalescas (“di a Colombina la bella/lo que de ella pienso yo,/y descorcha una botella/ para Pierrot”).

Imagen tomada de sientetarragona.com

“El Carnaval”, de Gustavo Adolfo Bécquer

Publicado en el diario El Contemporáneo en 1862, pertenece a una serie de artículos publicados por el poeta sevillano. El Carnaval es motivo de fondo para hacer crítica social:

“Pero la condición de los escritores es peor que la de los esclavos.

A ellos, en la antigua Roma, les era permitido en esta época desquitarse del silencio y las humillaciones de un año en un día de libertad sin límites.

A nosotros ni aún este sueño de libertad se nos permite; y es lástima,porque un día, un solo día de máscaras para la prensa, y el gobierno oiría muchas verdades que acaso le fuesen útiles, y el país muchas cosas que sin duda le sirvieran de una gran lección”.

“Todo el año es Carnaval”, de Mariano José de Larra

“El mundo todo es máscaras. Todo el año es Carnaval” se titula esta reflexión del periodista Larra, una de las muchas que el autor realiza en sus escritos:

“En esto estaba ya para dormirme, a lo cual había contribuido no poco el esfuerzo que había hecho para componer mi elogio de modo que tuviera trazas de cosa formal; pero Dios no lo quiso así, o a lo que yo tengo por más cierto, un amigo que me alborotó la casa, y que se introdujo en mi cuarto dando voces en los términos siguientes, u otros semejantes:

-¡Vamos a las máscaras, Bachiller! -me gritó.

-¿A las máscaras?

-No hay remedio; tengo un coche a la puerta, ¡a las máscaras! Iremos a algunas casas particulares, y concluiremos la noche en uno de los grandes bailes de suscripción.”
“El Martes de Carnaval y el Miércoles de Ceniza”, de Ramón de Mesonero Romanos

El costumbrista Ramón de Mesonero Romanos refleja el espíritu carnavalesco, narrando el Martes de Carnaval, el Miércoles de Ceniza y el entierro de la sardina:

“Las locuras del Carnaval tocan a su fin; la hora suprema del Martes ha sonado ya en todos los relojes de la capital; la población, sin embargo, ensordecida con el bullicioso ruido de las músicas y festines, no escucha la fatal campana que le advierte, grata y sonora, que todo tiene término, que la mano severa de la razón acaba de arrancar la máscara a la locura. Esta, empero, tenaz y resistente, todavía pretende prolongar su dominio, y no contenta con algunas semanas de tolerada adoración, cambia mil disfraces, y hasta se atreve a profanar el de la religión misma, para continuar arrastrando en pos de su carroza a los desatentados mortales.”

Otros autores que han plasmado el espíritu del Carnaval, como el sainete cómico de Carlos Pacheco “Los disfrazados”, la “Plegaria de Carnaval” de Leopoldo Lugores o “La Correa” de Jorge Amado.

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Y para ti, ¿cuál es tu obra preferida sobre el Carnaval? ¿Has escrito algún relato o novela ambientado en estos días? Cuéntame, cuéntame…

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