¿Comenzamos a escribir por el final?

Hace unas semanas te hablé sobre cómo escribir un buen final para tu historia de una forma un poco peculiar y con mucha guasa en 6 claves para escribir el peor final de una novela o relato. Aunque ya hablé del deus ex machina y sobre cómo escribir un final sorprendente, lo cierto es que este artículo ha despertado bastante curiosidad (ha sido de los más leídos en este blog) y alguno de vosotros ha tenido a bien dejarme su comentario (gracias).

Una de las personas que escribió su comentario fue David Rubio, quien me decía que  acababa de publicar un artículo en su blog Relatos en su tinta sobre este mismo tema: cómo escribir un buen final.

Aunque soy seguidora del blog de David y de sus redes sociales, debo confesar que aún no había visto ese texto, así que no pude evitar la tentación de leerlo. El artículo se llama La cuestión del final y, como no podía ser de otra manera, me pareció interesante y que podía ser también de tu interés. Por esta razón, me puse en contacto él y le propuse escribir sobre este tema en El Blog de Verbalina.

David Rubio accedió y me ha enviado el artículo que te publico a continuación. En él nos ofrece, entre otras cuestiones, unas tablas que pueden servirnos de inspiración para construir los finales de nuestras obras cuando la musa “no anda muy fina”.

Muchas gracias, David, por tu generosidad y por dedicarnos estas líneas.


 V – No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.

(Horacio Quiroga, Decálogo del perfecto cuentista)

¿Comenzamos a escribir por el final?

Aconsejaba Poe, en su mítica Filosofía de la composición, que antes de comenzar a escribir deberíamos tener muy claro qué efecto final pretendemos:

“Si algo hay evidente es que un plan cualquiera que sea digno de este nombre ha de haber sido trazado con vistas al desenlace antes que la pluma ataque el papel. Sólo si se tiene continuamente presente la idea del desenlace podemos conferir a un plan su indispensable apariencia de lógica y de causalidad, procurando que todas las incidencias y en especial el tono general tienda a desarrollar la intención establecida.” (Poe, Filosofía de la composición)

El bloqueo del escritor es el Darth Vader particular de aquellos que aspiramos a escribir. Esa sensación de vacío de ideas, de no saber por dónde tirar un relato ya comenzado. Vale, muchos diréis que el relato os lleva y mostrará él solo su camino. Es posible. Pero también puede llevarnos a callejones sin salida, a que la historia tome derroteros extraños o que, simplemente, alcance un punto muerto en el que ya no se nos ocurra por dónde tirar y nos aburramos.

Y ese aburrimiento puede llevarnos a abandonar ese relato a medias, seducidos por otra nueva idea que se nos acabe de ocurrir; o bien, que precipitemos el final y regalemos a nuestro lector algo así como que todo fue un sueño o pesadilla, un glorioso deus ex machina en el que la solución al conflicto apareciera sacada de una chistera, un folie adieu, u otro de los malos finales de los que Ruth nos alerta en 6 claves para escribir el peor final de una novela o relato.

Conocer el final antes de ponernos a escribir es algo que nos ayudará, nos permitirá jugar con los tiempos, con el suspense, nos dará el tono de la historia desde la primera palabra y, sobre todo, siempre lograremos terminar el relato por la sencilla razón de que sabemos dónde está la meta.

Clasificación de finales

Y si no se nos ocurre nada, ¿qué? Bueno, a veces se pueden forzar las cosas. Suelo anotar en una libreta los finales de los relatos o novelas que leo. Una labor de taxidermista, lo reconozco. Pero me resulta bastante útil como colección de efectos y fuente de inspiración para, al menos, para partir de algo.

Pues bien, de ese entretenimiento nació esta particular clasificación, nada académica, en la que distingo cuatro categorías en función del resultado emocional, el grado de resolución, su aparición en la trama y por su lógica. Os invito a completarla con vuestra propia experiencia lectora.

I. POR RESULTADO EMOCIONAL

Aquí distinguimos el final según la emoción que nos deja al cerrar el libro. Según el resultado tenemos:

a) EMOCIÓN POSITIVA:
  1. Final feliz, los problemas se han resuelto y los protagonistas han conseguido sus objetivos y cumplido sus deseos.
  2. Final esperanzador, la resolución no es completa pero el autor deja suficientes indicios para pensar que el futuro será propicio para los protagonistas.
b) EMOCIÓN NEGATIVA:
  1. Triste, el protagonista no ha conseguido superar sus problemas. Ha sido derrotado.
  2. Trágico, no solo no ha resuelto el conflicto, sino que además termina peor que al empezar la historia.
c) EMOCIÓN AGRIDULCE:
  1. El protagonista consigue objetivos, pero a costa de un gran precio personal.
  2. El protagonista no consigue sus objetivos, pero su esfuerzo ha mejorado la situación de quienes le rodean.

II. POR EL GRADO DE RESOLUCIÓN

Aquí distinguimos el final según el grado de resolución de la trama. Nos encontramos con el:

a) FINAL CERRADO

Aquel que resuelve todas las tramas, preguntas y conflictos. Según el grado de cierre:

  1. Definitivo: la historia no deja ningún cabo suelto. Todas las tramas se han cerrado y el futuro del protagonista queda totalmente determinado.
  2. Flotante: La historia nos deja los suficientes indicios finales como para que el lector deduzca lo que suceder. Incluiría aquí los finales a los que llamo “LA PUERTA ABRIÉNDOSE”, que son aquellos que terminan justo antes de la escena final. Esta clase de final se da sobre todo en los de terror para ahorrarnos la escena gore.
b) FINAL ABIERTO

La historia termina dejándonos con más preguntas que respuestas.

  1. Falso final abierto: Es el típico de las sagas. La historia resuelve algunas tramas secundarias, pero la mayor queda inconclusa a la espera de que el lector vaya a por la siguiente novela de la serie.
  2. Cliffhanger: Es el continuará de toda la vida. La trama no es que se resuelva, es que se queda en todo lo alto, con el protagonista al borde del precipicio. Típico de folletines, novelas por entregas donde este final actúa como gancho para comprar la siguiente entrega.
  3. Ambiguo: La historia termina con el protagonista enfrentado a dos opciones. El lector decidirá cual de ellas va a elegir.

III. POR SU APARICIÓN EN EL RELATO

Como sabemos, la historia del relato siempre es cronológica, pero eso no quiere decir que la contemos de esa manera y somos libres de colocar el final de la historia dónde queramos:

a) LINEAL

Es el final que se coloca al final. El clásico de toda la vida. Aquel que aparece después de haber conocido a los personajes y de haberles acompañado en su aventura, en sus conflictos…

b) INVERSO

El que aparece al principio de la trama. Así, la lectura consiste en descubrir cómo se ha llegado a ese final.

c) CIRCULAR

El final cierra un círculo, regresando al punto de partida una vez se ha desarrollado la historia. Eso sí, solo de manera formal. Los hechos narrados en el relato darán una nueva dimensión al inicio.

IV. POR SU LÓGICA

Aquí me refiero al nivel de predicción de un final, mide el efecto sorpresa en el lector.

a) NATURAL O LÓGICO

El final es la consecuencia previsible de lo que se nos ha contado. Ojo, eso no quiere decir que sea predecible. ¡Eso jamás! Me refiero a esas historias que nos plantean preguntas como: ¿Conseguirá escapar de la cárcel? ¿Conseguirán casarse? ¿Quién es el culpable?

b) INESPERADO

Es aquel que ofrece un cierre de la historia que, siendo probable, al lector ni se le había pasado por la cabeza tal posibilidad. Por poner un ejemplo que seguro todos conocemos, el final de la película Seven.

c) SORPRESIVO

Podríamos definirlo como aquel en el que cerca del final se produce un giro en el argumento de tal magnitud que cambia la percepción que el lector tenía hasta ese momento sobre la historia. Por ejemplo, cuando al final descubrimos que el protagonista es un fantasma.

La tabla de finales

¿Nos puede servir esta clasificación para algo más que pasar el rato? Bueno, utilizando estas categorías confeccioné esta tabla que suelo utilizar cuando tengo una imagen o situación inicial, pero el desarrollo no se me presenta demasiado claro.

1

Aprovechando que en este momento hay un adorable niño en la calle chutando una pelota contra la pared, con el delicioso y rítmico ruido que eso provoca, voy a mostraros cómo me sirvo de esta tabla para escribir un relato partiendo de cero.

CREANDO UNA HISTORIA A PARTIR DE LA TABLA DE FINALES

¡No os esperéis nada del otro mundo! La escribo sobre la marcha solo para mostraros cómo lo hago yo. Así que cojo la tabla y trazo la línea para definir cómo será ese final a una historia que comienza con un niño jugando con una pelota en la calle.

2

Vale, ¡ya está! El final de esa historia cumplirá estas características: triste, cerrado, lineal y sorpresivo. Ahora toca pensar.

Si el final es triste, el planteamiento debería mostrar un conflicto potente. Un problema gordo, de verdad. De esta forma descarto que el drama del pequeño sea que sus padres no le compran un juguete superchulo. El niño puede tener problemas con sus padres, tal vez viva una situación de maltrato; o quizá sufra acoso escolar. Vale, me decido por esto último. La historia del niño que juega con la pelota girará en torno al acoso escolar. Seguimos.

Si el final es lineal, la historia deberá seguir el clásico inicio, nudo y desenlace. Por tanto, el niño que juega a la pelota acaba o está a punto de sufrir un episodio de acoso escolar. Como el relato es cortito me decido por que lo haya sufrido antes del inicio.

Si es cerrado, el problema o la situación debe ser solucionable por el niño. Es decir, el problema planteado no puede ser algo que se escape del campo de actuación del pequeño. Así que el niño se ha decidido por ajustar cuentas con su agresor.

Por último, será un final sorpresivo. Como os he comentado, más adelante os hablaré de lo que entiendo que es un final de estas características, pero de momento vamos a quedarnos con que al final se desvelará una realidad oculta del protagonista. Ello me obliga a que el narrador sea en tercera persona.

La historia ya ha tomado forma. ¡Ahora a escribir!

La pared devuelve la pelota que el pequeño chuta contra ella. Está oscuro, pero no parece que ello le importe demasiado. Viéndolo allí, es como si el mundo lo hubiera dejado de lado. De eso sabía mucho. ¿Cómo si no se explicaba que sus padres nunca le hubieran preguntado por sus magulladuras, por su mirada triste cuando regresaba del colegio?

Los botes de la pelota resuenan con eco, pero nadie se asoma por las ventanas del edificio para reprocharle por su molesto juego. El niño chuta y chuta. Y también sonríe.

Ese día había sido valiente, como le aconsejaba su profesor cuando le pedía ayuda porque la banda del pelirrojo se metía con él. Es un problema que solo tú puedes resolver, esa era la frase con la que su maestro le despedía.

Por eso está allí, dando patadas a su pelota.

Unas luces tintan la oscuridad de azul. Es un coche de policía que acaba de llegar. Se detiene en doble fila. De él baja un agente que abre la puerta trasera y de ella sale un adulto. Y después un niño.
  Él. El pelirrojo.

El niño coge su pelota con las manos. La observa. Está desinflada. Con un corte en el cuero, parecido al que el pelirrojo que se ha bajado del coche le hizo en el cuello cuando le quiso quitar esa pelota y él fue valiente.

El pelirrojo llora mientras su padre tira de él hasta el portal. El niño, con su pelota desinflada, los sigue.

La puerta se cierra justo antes de que el niño pueda entrar.

Pero eso no le impide atravesarla.

¿Y vosotros? ¿Cómo escribís el final? ¿Qué finales os han impactado? ¿En cuáles os habéis sentido estafados? Comentad, comentad…

7 thoughts

  1. Excelente la tabla de finalesde David Rubio, y mejor el relato para explicar el uso de la tabla. Gracias por facilitarnos está herramienta. Seguro la usaré para la elaboración de mis relatos de ahora en adelante.

  2. Excelente explicación y muy didáctica. Voy a comenzar a escribir y a medida que lo vaya haciendo lo expondré. Me gusta comenzar con una intriga y el final debe ser feliz.Gracias

  3. Gracias Efrén, Gustav, Eddy y Elías por emplear vuestro tiempo en leer y comentar en el blog. Sin duda este artículo de David lo merece. Saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *