El personaje del antihéroe

Llevo días pensando en una conversación que tuve con los participantes de mi curso de Narrativa. Estábamos charlando sobre cómo construir personajes complejos que sorprendieran al lector. Al final acabamos hablando de personajes que nos gustaban, y entre ellos apareció Dexter.

¿Conoces este personaje? Es muy probable que sí. Es el protagonista de la novela El oscuro pasajero (Darkly dreaming Dexter) de Jeff Lindsay y, más adelante, de la serie de televisión Dexter y del cómic del mismo nombre. Dexter es  un asesino psicópata que sólo mata a otros asesinos para que no sigan dañando a la sociedad. Además de tener este curioso código ético, Dexter tiene una aparente vida normal y trabaja como forense especializado en sangre para la Policía de Miami. El “oscuro pasajero” de Dexter es la voz que escucha dentro de su cabeza instándole a matar.

No es necesario aclarar qué función cumple Dexter dentro de la novela. Es el protagonista. Ahora bien, ¿lo considerarías un héroe, un villano, un antihéroe?

A la luz del título de este artículo es obvio que se trata de un antihéroe. Estoy segura de que alguna vez has leído alguna novela con un antihéroe de protagonista o quizás estés escribiendo algún relato donde aparezca. También tengo la certeza de que puedes darme ejemplos de antihéroes y contraponerlos a los héroes. Sin embargo, tal vez no lo tengas tan claro si te pido definir qué es un antihéroe.

En este artículo hablaré sobre las características del antihéroe, descubrirás qué tipos de antihéroes puedes encontrarte y te ofreceré algunas sugerencias por si deseas incluir uno en tus obras.

Qué es un antihéroe

El antihéroe es un personaje, generalmente protagonista de la historia, que no encarna los valores y rasgos del héroe clásico. Esta definición que acabo de darte es muy similar a la que puedes encontrar en el Diccionario de la Real Academia. Así, si el héroe es un personaje colmado de virtudes, de ética y moral intachables e incluso agraciado físicamente; el antihéroe es todo lo contrario. Puede exhibir algún defecto físico, tener vicios, cometer delitos, etc.

Sin embargo, esta definición resulta incompleta ya que el personaje del villano también encajaría en ella.

El antihéroe literario es “algo más”. A diferencia de lo que ocurre con el villano, el lector puede empatizar con él de la misma manera que hace con el héroe. Así, es posible comprender sus motivaciones e incluso desear que el antihéroe consiga sus objetivos, a pesar de que entre sus rasgos se encuentren cualidades con las que no simpaticemos.

Esta mezcla de atributos hacen del antihéroe un personaje verosímil. Como sabes, en el mundo real pocas cosas son blancas o negras al 100%. De hecho, en las personas conviven rasgos positivos con otros que no lo son tanto, incluso hay quien dice que todos tenemos un lado oscuro (aunque normalmente el tono de ese lado es “oscuro clarito”). Lo mismo ocurre en el antihéroe aunque, como es un personaje de ficción, podemos disfrutar de concebiendo un lado oscuro bien negro.

En esto reside, en mi opinión, la magia del antihéroe.

Clases de antihéroes

Si comparas a don Quijote y Sherlock Holmes, coincidirás conmigo en que son dos personajes muy diferentes. Si el primero es idealista y apasionado, el segundo es racional y frío en extremo. Sin embargo, ambos los podemos definir como antihéroes.

No entraré en analizar estos u otros personajes (este artículo se haría demasiado largo), pero sí quería destacar que no hay un único tipo de antihéroe. Aunque hay tantos antihéroes diferentes como seas capaz de imaginar, aquí te expongo cuatro arquetipos por si pueden servirte de inspiración:

  • El antihéroe creado desde una perspectiva humorística, de manera que sus rasgos sean una caricatura o sátira de los valores del héroe. Un ejemplo lo tenemos en el ya mencionado don Quijote.
  • El antihéroe racional y cínico, que no tiene esperanza en el ser humano, pero que es útil a la sociedad ya que soluciona algún tipo de problema al tomarlo como un reto a su inteligencia. Es el caso de Holmes y del televisivo doctor House.
  • El antihéroe de pasado oscuro, frustrado y decepcionado con el mundo, capaz de infringir la ley o de realizar acciones cuestionables por la sociedad, pero siempre siendo fiel a su personal código de honor. Los personajes de Hammet o Chandler estarían dentro de este arquetipo.
  • El “pícaro”. Este personaje tan “nuestro” también puede definirse como antihéroe. Ya sabes que nació en el Siglo de Oro, generalmente es un niño o un joven, de estrato social muy bajo que para sobrevivir en un mundo decadente debe poner a prueba su ingenio. Como sabes, en ocasiones realiza actos poco honorables e incluso delictivos. El Lazarillo de Tormes, Rinconete y Cortadillo son ejemplos de este antihéroe.

Características del antihéroe

Como decía en líneas anteriores, estos cuatro arquetipos son diferentes versiones del antihéroe derivados de crear el personaje desde distintas perspectivas. Sin embargo, como ya habrás notado, hay características comunes entre estos tipos de antihéroe. A continuación te enumero algunas de ellas, quizás las que se dan con más frecuencia (aunque, por supuesto, un antihéroe no tiene porqué poseerlas todas):

  • Tiene un “código de honor” personal y es fiel a él (aunque no coincida con lo aceptado por la sociedad).
  • Puede cometer actos inmorales, poco honorables o delictivos.
  • Solitario o asocial.
  • Apariencia poco agraciada, incluso puede tener algún defecto físico, etc.
  • Pasado difícil que justifica su actitud presente.
  • Poca fe en el ser humano.

4 sugerencias para crear un buen antihéroe

Has visto que bajo el término “antihéroe” pueden convivir diferentes personajes. La definición que te ofrecía al comienzo del artículo (protagonista “que no encarna los valores y rasgos del héroe clásico”) es lo suficientemente amplia como para construir personajes ricos y singulares.

Por otro lado y al margen de los clichés, la fuerza de este arquetipo reside en esa mezcla de rasgos positivos y negativos que le hacen “más humano” que el héroe clásico.

Para terminar y como conclusión a todo lo anterior, aquí tienes 4 sugerencias para ayudarte a crear tu personaje:

  1. No tomes los arquetipos o las características anteriores como un marco rígido para crear tu antihéroe. Sé creativo y, aunque te apoyes en estas ideas, busca “ese algo” que hará diferente tu antihéroe de otros.
  2. Crea un personaje con rasgos positivos y negativos. Explora los matices de esa combinación de cualidades discordantes entre sí.
  3. Haz que sus actos sean coherentes con sus características. Puede que el lector no simpatice con todas sus acciones o que le desagrade alguna de sus cualidades, al igual que sucede en la vida real cuando conocemos a una persona. Estas diferencias harán que tu personaje sea verosímil.
  4. Consigue que el lector comprenda las motivaciones del personaje, aunque no esté de acuerdo con lo que hace o piensa. La clave para lograrlo está en los puntos 2 y 3 de esta lista.

 Y tú, ¿has escrito algún relato o novela donde tu protagonista haya sido un antihéroe? ¿Cuáles son tus antihéroes literarios preferidos? Cuéntame…

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RUTH M. RODRÍGUEZ,  Verbalina Escuela de Escritura Creativa

6 thoughts

  1. Como siempre, muy bueno tu artículo Ruth; gracias por arrojar esa luz esclarecedora a nuestros conocimientos. Para mí, particularmente, ha sido de gran aprendizaje porque no tenía muy claro una definición del antihéroe. En fin has nutrido un poco más mis escasos conocimientos literarios.
    Me gustaría, si me permites, pensar en añadir a la definición de antihéroe el hecho de que aunque no siempre sigue las reglas/normas “morales comunes” de la sociedad, igualmente obtiene los resultados “deseados” por la mayoría, quizá de una manera más expedita, y algunas veces más cruel de lo necesario (la mayoría de las veces resultando en la propia muerte del infractor). Otra característica común en ese personaje es la frustración que lo embarga, combinado con el sentimiento de impotencia al ver que por los “canales regulares” de la justicia no se le ha resarcido de algún crimen cometido contra él o una persona cercana. Esto me lleva a una tercera característica, la cual es el sentimiento de venganza que siempre los mueve (Mayormente contra el sistema fallido de justicia que impera en el mundo). Aquí recuerdo mucho aquellas series sobre vengadores, vengadores anónimos, justicieros, etc
    Digamos que el antihéroe no tiene en su naturaleza hacer el bien a la manera del héroe; pero si consigue cierto bienestar para la sociedad con sus actuaciones, aunque estas sean poco convencionales.

    Gracias por esta oportunidad que nos brindas en tu blog. Acepto correcciones, comentarios y cualquier otro fenómeno que pueda enriquecerme.
    Un abrazo desde Venezuela

  2. Gracias por tu artículo, estupendo como siempre. El “síndrome de Estocolmo”, en personas que son objeto de secuestro, puede convertir al secuestrador en un antihéroe con muchos matices, por ejemplo.

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