Vasos comunicantes y diálogos telescópicos –Técnicas narrativas–

Quizás alguna vez te has preguntado si  habría alguna técnica narrativa que te permitiera relacionar tramas diferentes en una misma novela. O bien puede que estés escribiendo una colección de relatos y desees darles forma de libro ofreciéndoselos al lector como un conjunto más unido. Para estos y otros casos, puede serte útil la técnica literaria de los vasos comunicantes. ¿Has oído hablar de ella?

¿Qué tiene que ver la Física con la Literatura? Los vasos comunicantes - piopíalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Es posible que ahora estés pensando más en Física que en Literatura, ¿me equivoco? Quizás ahora se te esté pasando por la imaginación lo mismo que pensé yo la primera vez que oí el nombre de esta técnica. Y es que se me vino a la cabeza aquello que aprendimos en el cole:

  1. Tenemos dos recipientes.
  2. Los unimos por un tubito.
  3.  Echamos agua en uno de estos recipientes.
  4. Si echamos suficiente agua como para que el nivel del líquido quede por encima del tubito, ésta pasará al otro recipiente.
  5. O bien, si cada recipiente tiene líquidos diferentes, ambos se mezclan por medio de esta conexión que ofrece el tubito.

Lo recuerdas, ¿verdad? Pues si no has oído hablar de la técnica de escritura de los vasos comunicantes hasta este momento, creo que ya sabes por dónde “van a ir los tiros”.

Los vasos comunicantes es una técnica narrativa por la que se entrelazan y relacionan dos o más historias paralelas y, en un principio, inconexas entre sí. - piopíalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Quizás la manera más básica de relacionar dos historias paralelas es hacerlas converger en un mismo punto (normalmente cercano al final de la obra) y a partir de ahí construir una única trama. Sin duda, este recurso puede darnos un fantástico resultado en nuestros textos; sin embargo, la técnica literaria de los vasos es aún más rica y compleja. ¿Te apetece que le demos un repaso?

Las historias que queremos relacionar tienen que ser, evidentemente, distintas en espacio, tiempo o nivel de realidad. - piopíalo    Pero cuando las entrelacemos tienen que aportar un nuevo carácter al texto, ofrecer una nueva lectura del mismo, diferente a la que tendría por separado. En otras palabras, no hay que confundir esta técnica de vasos comunicantes con una mera suma de la historia A y la historia B, sino que es necesario que la historia A y la B se “contaminen”; justo como ocurre en el punto 5 que te apuntaba antes sobre la teoría física de los recipientes, el agua y el tubito.

Vargas Llosa, en Cartas a un joven novelista, define esta técnica de escritura de la siguiente manera: “Dos o más episodios que ocurren en tiempos, espacio o niveles de realidad distintos, unidos en una totalidad narrativa por decisión del narrador a fin de que esa vecindad o mezcla los modifique recíprocamente, añadiendo a cada uno de ellos una significación, atmósfera, simbolismo, etcétera, distinto del que tendrían narrados por separado. La mera yuxtaposición no es suficiente, claro está, para que el procedimiento funcione. Lo decisivo es que haya ‘comunicación’ entre los dos episodios acercados o fundidos por el narrador del texto narrativo.”

Quizás ahora estés pensando que todo esto está muy bien en el plano teórico, pero ¿cómo lo pones en práctica? Vamos a verlo.

1. Mediante escenas comunicadas

Este recurso consiste en hacer que el narrador entrelace las historias alternando escenas de cada una de ellas - piopíalo    . El ejemplo más utilizado a la hora de explicar este recurso es el del capítulo VIII de Madame Bovary de Flaubert. Ahí tenemos dos sucesos distintos:

  1. El discurso del consejero Lieuvain en la feria agropecuaria.
  2. El discurso de seducción con que Rodolphe se quiere llevar al huerto a Emma (vale, disculpa el chiste malo… feria agropecuaria… llevar al huerto…)

Estos sucesos distintos se van entrelazando, de manera que el lector recibe un momento de la feria y del cortejo alternativamente. Pero hemos dicho que la técnica literaria de los vasos comunicantes no es una “mera suma”. ¿De qué manera se “contaminan” ambos sucesos?

Si lees este capítulo es posible que tengas la sensación de que las palabras que el galán dirige a Emma no son tan “ñoñas” (debido al influjo del discurso del consejero en la feria) y también es posible que las palabras de Lieuvain te parezcan algo más “sensibles” (debido, como ya supones, a la influencia del cortejo).

Por tanto, en este capítulo Flaubert consigue, por medio de esta técnica de vasos comunicantes, entrelazar dos sucesos de tal manera que, al mezclarse, construyen una atmósfera diferente al que tendrían por separado.

Otro ejemplo muy conocido es el que ofrece la segunda lectura que Cortázar propone para su Rayuela, es decir, la lectura que se hace “saltando” entre capítulos.

2. Mediante diálogos telescópicos

Además de alternar diferentes escenas, también puedes entrelazar las historias a través de los diálogos. Estos son los diálogos telescópicos (o diálogos cruzados o fundidos) y es posible tomarlo como un recurso literario aparte, aunque, en mi opinión, puede ser otra manera de realizar esta técnica narrativa de vasos comunicantes.

¿Qué es el diálogo telescópico? El diálogo telescópico es la fusión o el montaje en un único diálogo de dos o tres diálogos realizados en situaciones, tiempo o espacio diferentes. Esto, dicho así, puede parecer un poco oscuro. Voy a intentar explicarme mejor:

  • Tenemos un diálogo en el que participan Pedro y José (diálogo A).
  • Tenemos un diálogo en el que participan José y María (diálogo B).

Imagina que Pedro y José, por un lado, y María y José por otro, hablan de algún tema en común. Como hablan del mismo asunto, la información de ambos diálogos puede ser complementaria. Bien, por ejemplo, porque en la conversación de María y José salga algo sobre el tema en cuestión que Pedro no debería saber (pero que el lector sí tendría que saberlo y, además, tiene que notar que el personaje de Pedro no lo sabe).

Esta situación puede narrarse de mil maneras. Una de ellas puede ser crear dos escenas diferentes y presentar al lector primero de una y luego de otra, ¿verdad?

Pero imagina que estamos más creativos y quieres escribir un diálogo telescópico. ¿Qué harías? Elegirías uno de ellos (por ejemplo el diálogo A) como presente de la narración. Cuando saliera el tema común a ambos diálogos, introduces la intervención del diálogo B. Ahora bien, tienes que informar al lector de que ahí has fusionado dos diálogos. Esto lo puedes hacer de la siguiente manera:

  1. Dejando bien claro en las acotaciones del narrador quién habla en todo momento.
  2. Cambiando el tiempo de los verbos declarativos (decir, afirmar, comentar, preguntar…) Es decir, para el diálogo que está en el presente de la narración (en este caso, el diálogo A) utilizarás el tiempo presente y para el otro diálogo (diálogo B) emplearás el tiempo futuro o pasado (dependiendo de dónde esté el contexto temporal de ese diálogo B respecto al del diálogo A).

¿Dónde puedes encontrar ejemplos de estos diálogos telescópicos? Vuelvo a mencionarte a M. Vargas Llosa, quien emplea este recurso en varias de sus obras, como por ejemplo en Conversación en La Catedral.

No voy a engañarte: esta técnica narrativa no es nada fácil. Pero ¿quién dijo miedo? - piopíalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Te animo a que practiques esta técnica de los vasos comunicantes. Es posible que la primera vez que la pongas en práctica obtengas un resultado poco claro, pero no te desanimes. Escribe y si no te gusta, borra y vuelve a empezar. Dicen que la práctica hace al maestro, ¿verdad? Pues… ¡escribir toca!

Y tú, ¿conocías esta técnica de escritura? ¿La has puesto en práctica alguna vez? ¿A ti también te ha parecido mejorable el chiste de “feria agropecuaria” +  “llevar al huerto”? Cuéntame, cuéntame…

——————
RUTH M. RODRÍGUEZ,  Verbalina Escuela de Escritura Creativa

9 thoughts

  1. La verdad es que no conocía la base teórica de esta técnica aunque, ahora que lo pienso, la he utilizado, o al menos bordeado, en mi primer libro de relatos. Son historias que nada tienen que ver unas con otras pero en cada relato aparece una referencia al anterior o al posterior. Detalles que en algunos casos no son importantes, pero que consiguen dar una idea de unidad y una sensación de “universo ampliado”.
    En el que ahora apenas estoy esbozando había pensado en profundizar en esa “comunicación”. Gracias a este artículo y sabiendo que es un técnica tratada, la estudiaré a fondo para aplicarla con seguridad.
    ¡Muy pero que muy útil! Comparto.

    1. Gracias a ti, David, por leer el artículo y por tu comentario. Me alegra que te parezca una técnica interesante y que te apetezca ahondar en ella. En mi opinión, no es una técnica fácil (sobre todo lo de los diálogos telescópicos) si quieres desarrollarla bien. Ten encuenta que está lindando con otro tipo de recursos como el “personaje intruso”, o “la confluencia de caminos” (cuando dos tramas diferentes confluyen en un punto, pero estas tramas no se “enriquecen” la una a otra, simplemente confluyen).
      Me cuentas que ahora estás trabajando en ello. Me encantará leer el resultado. Ánimo y a escribir 🙂

  2. Un post interesante y didáctico. En absoluto conocía la técnica y su análisas me ha parecido muy ingenioso. No sé si sería capaz de lograr dominarla, seguramente no, pero ahora al menos seré capaz de identificarla cuando la vea en algún texto 🙂

    ¡Muchas gracias por la información!

  3. Me parece muy ilustrativo este comentario. Estoy en ello. Desconocía que Vargas Llosa lo ahabaia utilizado en Conversación en la catedral. Gracias.

  4. Muy interesante y bastante tentador el desafió de ponerla en practica. No soy fan de MVLL pero si respeto que es todo un maestro en el uso de los diálogos telescópicos.
    Gracias por la publicación, me ayudo a repasar la base teórica sobre esa técnica.

Responder a admin Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *