El derecho a la Poesía

La Poesía es el derecho del hombre
a empujar una puerta,
a encender una antorcha,
a derribar un muro…
LEÓN FELIPE

Si abrimos hoy en día cualquier diario, comprobaremos que, a pesar de los muchos caracteres impresos que contiene, ningún rincón, por pequeño que sea, está reservado a la poesía. Es más, ocurre que, incluso en sus suplementos culturales o literarios de los fines de semana, aún cuando publiquen la crítica de un libro de poemas, apenas, en algún caso, te dan a conocer dos o cuatro versos de los que aparecen en el libro. Por no hablar de la televisión o la radio, que salvo honrosas excepciones viven al margen de la poesía. Queda así ésta relegada a internet, que al tratarse de un medio interactivo ha venido a paliar de alguna manera este déficit, y a revistas especializadas de corta tirada o pequeñas editoriales con más filantropía que empeño mercantil. Y sin embargo, “el poeta todavía está con nosotros, entre los hombres de su tiempo, habitado por su mal” (SAINT JOHN PERSE).

Tratar de explicar lo que es la poesía resulta un ejercicio voluntarioso, pues ésta se halla ligada a una serie de conceptos (aparte de los meramente filo-lingüísticos) que atañen tanto al emisor del mensaje -quien escribe- como al receptor -quien lo lee-, tales como: caos, belleza, creación, arte, emoción, ética, libertad,… vida en definitiva.
En principio, hemos de convenir que la poesía es creación, entendiendo ésta no como un paseo espiritual del cual el poeta vuelve indemne. No, sino en el sentido de un viaje de ida y vuelta en el que el pensamiento va de la razón a la sinrazón. Escribía nuestro exiliado novelista RAMÓN J. SÉNDER que los esquizofrénicos hacen uso frecuente de las palabras con una intención mágica y que por eso son parientes de los poetas. A ese país de las palabras mágicas y la música del silencio es dónde asciende/desciende el poeta, unas veces para hacer terapia de su propia desesperación y otras a buscar unos gramos de esa bella y necesaria locura de vivir. La poesía, diríamos, es la gimnasia del espíritu, el striptease de nuestra consciencia:
Los días y las noches
    tocan
    en mis nervios
    de arpa
    Vivo de mi alegría
    enferma de universo
    y sufro
    por no saberla
    encender
    en mis
    palabras.

    (GIUSEPPE UNGARETTI)

    Hablábamos, pues, del caos como condición inmanente de creación. En términos del filósofo GILLES DELEUZE, hay tres formas de afrontar el caos, tres tipos diferentes de creación:

•    la filosofía, que crea el concepto, o nuevas maneras de pensar;
•    la ciencia, que crea funciones o nuevas maneras de conocer; y
•    el arte, que crea afectos, o nuevas maneras de sentir.

Así, la poesía es un arte, pero a diferencia de otras artes, como el cine o la pintura, no mueve dinero y por tanto nadie pretende rentabilizarla. Como señala el poeta JESÚS MUNÁRRIZ: con algo tan sencillo como un lápiz y una cuartilla, se puede escribir un gran poema. Esto es algo que el capital no puede controlar. El poeta es, pues, un incontrolado que subvierte la realidad, en cuanto que ésta -demasiado prosaica- no cumplimenta sus anhelos de belleza y de libertad. “Yo soy revolucionario, porque no hay un verdadero poeta que no sea revolucionario”, decía GARCÍA LORCA. Y decía más, “el poeta es siempre anarquista, en el mejor sentido de la palabra”. La utopía, en general,  y la utopía libertaria, en particular,  encuentran su expresión y su sentido en el mundo poético, donde el único límite a la libertad es el de nuestra imaginación. Y no olvidemos que, en definitiva, de ésta depende nuestra felicidad o nuestra desgracia (RAMÓN J. SÉNDER).

Ser poeta no es una tarea fácil, porque ser poeta significa estar abierto a todo y a todos, significa ser consciente de lo que los demás silencian. En palabras de GABRIEL CELAYA:
Pensadlo; Ser poeta no es decirse a sí mismo.
     Es asumir la pena de todo lo existente,
    es hablar por los otros, es cargar con el peso
    mortal de lo no dicho, contar años por siglos,
    ser cualquiera o ser nadie, ser la voz ambulante
    que recorre los limbos procurando poblarlos.
WALLACE STEVENS decía que la poesía no es una actividad literaria, sino una actividad vital. Conozco personalmente a poetas que no han escrito un solo verso. La poesía es una forma de vivir, de afrontar y entender la vida desde un sentido humanístico elevado a la décima potencia. Es el deseo de transmitir aquello que más nos (con)mueve. Un solo poema puede concentrar en sus versos toda una concepción del mundo y ordenar los sentimientos, las emociones, las angustias y los deseos de quién lo lee. Cada uno de los versos que componen un buen poema, tiene la propiedad de imponerse como una emoción fuera del tiempo.
El derecho a la poesía significa, en una época llena de tribulaciones e incertidumbres como la nuestra, el derecho a detenernos en un objeto, en una acción, en un sentimiento o en esa nada de inagotable secreto. Pero también y, sobre todo, encarna la palanca que mueve el pensamiento, ya que éste (volviendo de nuevo a DELEUZE) no es nada sin algo que fuerce a pensar, sin algo que lo violente. Mucho más importante que el pensamiento es “lo que da a pensar”, mucho más importante que el filósofo, el poeta.

* Emiliano G. Peces es escritor, poeta y activista socio-cultural. Autor de los poemarios Espejos de la nada y Fragmentos. Fundador y redactor del fanzine cultural El gua y del Certamen Poético “Villa de Sonseca”. Puedes leer algunos de sus poemas en Poetas en la red.
_______________________________________________________
QUIZÁS TE INTERESEN NUESTROS

Una respuesta a «El derecho a la Poesía»

  1. tanto es nuestro miedo a ser lastimados, descubiertos, poner nuestro Ser a flor de piel; sufrir por la hiel del dia a dia. No tener la miel de una buena compañia, que sean perdidos en estos tiempos enfermos y que no existe aquel que use de la poesia para mantener real a nuestros medios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *