Qué es la anticipación o “foreshadowing”

Hace tiempo que no te hablo de alguna técnica narrativa o recurso literario que puedas poner en práctica en cualquier tipo de texto, bien escribas novela o relato. Por esta razón, he pensado dedicar este y el próximo artículo a la “anticipación” o “foreshadowing”.

¿Estás familiarizado con esta técnica? Es probable que hayas leído o escuchado sobre ello, y también es posible que, aunque no sepas qué es la anticipación narrativa, en alguno de tus textos hayas empleado por intuición este recurso. Lo cierto es que es muy común no sólo en novela o relato, sino también en el teatro, el guión de cine, etc.

Por cierto, como ya te has percatado, esta técnica narrativa se denomina “foreshadowing” en inglés.  La traducción de esta palabra en castellano es “presagio”, de ahí que algunos autores utilizan este término, en lugar del de “anticipación”, para nombrar esta técnica.

Aunque es posible emplear cualquiera de estas dos palabras, en estos artículos utilizaré “anticipación” cuando hable de la técnica narrativa y “presagio” para hablar de un recurso literario concreto asociado a la técnica.

Así, la anticipación engloba cuatro recursos literarios (o, según otros autores, hay cuatro “tipos” de anticipación): el arma de chéjov, el símbolo, la escena retrospectiva y el presagio.

Aquí hay mucha tela que cortar, ¿verdad? Por eso, dividiré mi exposición en dos artículos. En el artículo de hoy te explicaré qué es la anticipación (o “foreshadowing”) y hablaré de en qué casos puede ser útil emplearla. En el artículo de la próxima semana te expondré cada uno de esos “tipos de anticipación” o esos “recursos literarios” que podemos asociar a esta técnica.

¿Te parece que entremos ya en harina? Pues voy a ello.

¿Qué es la anticipación?

La anticipación es una técnica literaria que consiste en introducir elementos en la narración que tengan que ver con los acontecimientos que sucederán en el futuro de la historia. Sería una “advertencia” o una “indicación” de algo que ocurrirá más adelante.

¿No has pensado alguna vez “esto ya me lo olía yo…” cuando has llegado a un hecho concreto de un libro o una película? Pues bien, esta sensación se debe a que antes el autor te ha dado alguna pista de lo que iba a ocurrir. Es decir, te ha dejado alguna anticipación.

Por qué utilizar la anticipación

Aunque puedes utilizar esta técnica por varias razones, aquí tienes dos buenos motivos:

  1. Incrementar la tensión
  2. Mantener la coherencia y verosimilitud de la trama y de los personajes

1. Incrementar la tensión

Como te comentaba, la anticipación es presentar al lector elementos que tendrán importancia en lo que sucederá en las próximas páginas. Así, si analizamos este recurso desde la perspectiva de mantener e incrementar la tensión del relato, la anticipación actuaría como un “gancho”: planteará preguntas e invitará a seguir leyendo para descubrir su respuesta.

Ahora bien, es conveniente que no dejemos al lector insatisfecho. Si al inicio de tu relato o novela has dirigido la atención hacia una bolsa que alguien, disimuladamente, ha situado debajo de una mesa del restaurante con más encanto de Toledo (permíteme que presuma de mi ciudad), más vale que más adelante esa bolsa contenga algo sorprendente, impactante y significativo para la trama.

A no ser que la bolsa en cuestión sea un elemento que hayas empleado para confundir al lector o conducirle hacia conclusiones erróneas (en otro artículo hablaremos sobre este recurso), el lector se sentirá defraudado si ese elemento resulta irrelevante o si no vuelve a mencionarse en el resto de la narración (quedando así un “cabo suelto” en tu texto, algo que es conveniente evitar).

2. Mantener la coherencia y verosimilitud en la trama y personajes

En nuestra novela o relato podemos contar historias imposibles, pero tienen que ser creíbles. Cuando lees ficción sabes que lo que tienes entre manos no es verdad, pero mientras disfrutas de tu libro, te lo crees. Cuando escribes, puede que no hables de hechos verídicos, pero sí deben ser verosímiles y coherentes dentro del universo particular de tu narración.

Sé que con esto no estoy descubriendo la pólvora. Sin embargo, aunque parece fácil, quizás no lo es tanto.

Estoy segura de que sonríes cuando, bien avanzada la lectura, llegas al párrafo donde el autor (de manera un poco ingenua, todo hay que decirlo) te narra cómo el protagonista de su novela salva a una familia (compuesta por madre, padre, 3 hijos y un abuelo, además de un perro) de morir ahogada, sacándolos uno a uno de un caudaloso río con la única ayuda de sus dotes para el buceo. Digo que te hace sonreir porque o bien el protagonista es un nadador experimentado o tiene siete pulmones (algo bastante improbable, aunque posible en si tu obra es fantástica).

Sin embargo, esa es la primera noticia que tiene el lector de que el personaje sabe nadar. ¿No sería todo más creíble y coherente si con anterioridad se hubiera mencionado la afición del personaje a bucear o se hubiera escrito alguna escena donde se le mostrara entrenando? En otras palabras, si el autor hubiera anticipado la habilidad de su personaje para el buceo (o que tiene siete pulmones), el desarrollo de su historia sería más coherente.

En este ejemplo puedes ver que la anticipación también es útil para dotar de coherencia y verosimilitud a la narración cuando uno de los personajes muestra una destreza sorprendente, pero no es este el único caso en que la anticipación juega a favor de la coherencia y verosimilitud de la historia.

En algunas ocasiones, los personajes toman decisiones o se comportan de manera poco usual, misteriosa o incluso ridícula. Aunque hay diferentes maneras manera de justificar el comportamiento de un personaje, este recurso también puede serte de utilidad en este aspecto.

La anticipación puede ayudar al lector a “predecir” la conducta de determinado personaje en un momento clave de tu historia. Me explicaré mejor con un ejemplo.

En el capítulo 1 has hecho que tu protagonista abra un album de fotos (sí, de los antiguos, de esos que tienen las fotos en papel), tome una de esas imágenes y la bese. El lector no sabe ni qué hay en esa fotografía ni por qué el personaje obra de esa manera, pero algo tiene claro: esa foto será impotante en lo que sucederá. Ahora estás en el capítulo 5 y hay un incendio en la casa. La fotografía no ha vuelto a aparecer en las páginas de tu novela, pero ahora tu protagonista entra en las casa en llamas para recuperar ese álbum. Este sería un comportamiento poco usual del personaje, pero gracias a la anticipación tiene lógica a ojos del lector (ya que con anterioridad le has mostrado lo importante que es una de las fotos de ese álbum).

¿Qué ha conseguido el autor del ejemplo?

  1. Con esta anticipación el autor ha justificado la acción temeraria del personaje, haciéndolo lógico y coherente.
  2. Ha incrementado la tensión y suspense de la historia ya que el lector aún no sabe por qué el personaje ha actuado así. Esta es una pregunta que espera desvelar avanzando en la lectura (de ahí que sea importante cumplir las expectativas generadas y no frustrarlo)

Estoy segura de que, aunque no conocieras que había una técnica narrativa que se llamaba “anticipación”, estabas familiarizado con ella. Ahora, cuéntame tu experiencia: ¿Has utilizado esta técnica en alguno de tus escritos? ¿Lo has hecho de forma consciente o instuitiva? ¿Se te ocurren otros motivos para hacer alguna anticipación? Cuéntame, cuéntame…

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RUTH M. RODRÍGUEZ,  Verbalina Escuela de Escritura Creativa

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