Qué es el arma de Chejov

Es muy posible que hayas escuchado antes esta frase:

“Si en el primer acto tienes una pistola colgada en la pared, entonces en el siguiente debe ser disparada. Si no, no la pongas ahí”.

Esta cita es del médico, escritor y dramaturgo ruso Anton Chejov (1860-1904) y de aquí proviene el nombre del principio dramático y recurso literario del que hablaré hoy: el arma de Chejov.

En el artículo anterior te hablaba de la técnica narrativa de la anticipación. En él te comentaba que había varios recursos que puedes utilizar para realizar esa técnica, y uno de ellos es el arma de Chejov. Sin embargo, como decía, también es un principio dramático de suma importancia. En este artículo te hablaré del arma de Chejov en ambas vertientes.

Además, en este otro artículo te desvelaré 4 formas en que puedes desarrollar el arma de Chejov o la anticipación en tus textos.

¿Estás preparado? Pues vamos a ello…

El arma de Chejov como recurso literario (técnica de anticipación narrativa)

Creo que la cita con la que iniciaba este artículo requiere poca explicación, ¿verdad? Ya hablaba en el anterior post sobre cómo podías mantener la tensión y la coherencia de tu relato por medio de la anticipación. Recuerda que la anticipación es un elemento de tu obra que, aunque parezca irrelevante cuando aparece en tu novela o relato, más tarde tendrá importancia para tu historia.

Tomando la cita del principio, la función que cumpliría ese arma colgada en la pared sería anticipar lo que sucederá más adelante (es decir, que va a ser disparada).

Cómo utilizar el arma de Chejov como anticipación

Imagina que tu protagonista desea cruzar una calle con mucho tráfico y está esperando a que el semáforo indique que es seguro atravesar la calle. Durante la espera, señalas al lector que un número considerable de personas se agolpan en la otra acera esperando lo mismo: que se abra el semáforo.
Esta sería una descripción normal de una calle transitada. Sin embargo, ahora imagina que una de esas personas del otro lado de la calle, aunque desconocida en ese momento para tu protagonista, más adelante cumplirá una función más destacada en tu historia.

Ese personaje desconocido sería tu “arma de Chejov”, por tanto, deberías dirigir la atención del lector hacia ese personaje. Una forma de hacerlo es describiéndolo con algún rasgo que el lector pudiera identificar más adelante (por ejemplo, un peinado, un adorno en su abrigo, etc.)

Tanto si es un personaje como un objeto (en este ejemplo he hablado de un personaje ya que en la cita de Chejov se hace referencia a una pistola), la manera de convertirlo en “arma” es la siguiente:

  1. Resalta ese elemento lo suficiente como para que el lector lo recuerde más adelante.
  2. Y hazlo de forma discreta, para que no se descubra la sorpresa antes de lo que tú deseas.

En este punto quizás te pase como a mí cada vez que pretendo resaltar mis ojos maquillándome “el rabillo”: la línea negra que dibujo sobre las pestañas me queda de diversas maneras, pero ninguna de ellas es discreta. Por eso te doy un par de ideas sobre cómo puedes centrar la atención del lector en tu “arma” sin que se note demasiado cuál es tu intención:

  1. Destacar ligeramente el elemento: El “arma” que has escogido es un elemento común en tu obra, algo que por sí solo no destacaría. Si, como autor, no pretendieras que ese elemento fuera significativo para el lector, no lo sería de manera natural. En este caso basta con detenerte en describirlo un poco más de lo habitual o bien dar algún detalle reconocible para hacer de ese elemento común tu “arma”.  El ejemplo anterior encaja bien en este caso. Que alguien espere a que se abra un semáforo para cruzar la calle es algo común, pero el autor lo hace especial al dar ese pequeño detalle del peinado o del adorno del abrigo.
  2. Introducirlo en un contexto inesperado: Como en el caso anterior, el “arma” es algo que no llamaría la atención. La diferencia estriba en que ese elemento lo introduces en un contexto inesperado. Al incluirlo en ese contexto extraordinario para él, no es necesario hacer nada más para que capte la atención del lector. Un ejemplo puede ser que menciones un caballete de pintor en la descripción de una cocina. No es necesario mencionar nada más para que el lector recuerde que ahí había un caballete de pintor, se haga preguntas del por qué e intuya que será un elemento especial en las próximas páginas de tu libro.

El arma de Chejov como principio dramático

Sin embargo, como exponía más arriba, el arma de Chejov no es únicamente un recurso literario al servicio de la anticipación; sino que también es un principio dramático. El final de la cita (“si no, no la pongas ahí”) alude a que cada elemento de la obra debe desepeñar un papel dentro del conjunto de la historia y, por tanto, no debería haber elementos expuestos al azar o sin ninguna función.

Cada objeto, personaje, escena, etc. debe contribuir al “todo” que es la obra. De este modo lograremos que nuestro relato o novela mantenga la coherencia interna de la que hablaba a propósito de la anticipación.

Algunos consejos para utilizar el arma de Chejov

  1. Recuerda que el arma de Chejov puede ser cualquier elemento de tu obra
  2. Deshazte de las “armas falsas”
  3. Utiliza el arma de Chejov si te sientes bloqueado en mitad de la escritura

1. Recuerda que el arma de Chejov puede ser cualquier elemento de tu obra

Personajes, objetos, escenas, subtramas… como exponía antes, el arma de Chejov no sólo es un recurso literario para la anticipación, sino que es un principio dramático que alude a que cada elemento de tu historia tiene que jugar un papel dentro del “todo” que es tu novela o relato.

2. Deshazte de las “armas falsas”

Si estás escribiendo tu novela o relato de manera espontánea (es decir, sin realizar ningún esquema previo), es posible que en algunos párrafos hayas destacado en exceso algún elemento que más adelante no va a tener una importancia en tu trama. Por ejemplo, quizás te has detenido en describir con mucho detalle algún objeto o has dirigido la atención del lector hacia alguna actitud del personaje que después no será relevante. En estos casos podrías estar haciendo de manera involuntaria que el lector entendiera que ahí hay un arma de Chejov que más tarde no sería detonada, quedando así un “cabo suelto” y la frustración de expectativas del lector. Insisto: cada elemento debe tener su importancia dentro del conjunto de la obra. Por esta razón, te sugiero que prestes atención a estas “falsas armas” cuando realices la corrección general de tu texto.

3. Utiliza el arma de Chejov si te sientes bloqueado en mitad de la escritura

Puede que estés escribiendo tu novela o relato teniendo una idea aproximada de hacia dónde quieres ir pero sin haber trazado un mapa del camino a seguir (en este artículo te hablaba sobre los escritores de brújula y de mapa). Si trabajas de este modo, quizás en algún momento de la escritura te sientas bloqueado y no encuentres la forma de unir de manera coherente la escena que estás trabajando con lo que le ocurrirá más adelante a tu protagonista. En este caso, puedes leer lo ya escrito buscando algún arma de Chejov que te sirviera de enlace entre lo redactado y las siguientes páginas. Emplear ese “arma” como “enlace” puede dar mayor coherencia a tu texto.

Ahora me gustaría conocer tu opinión: ¿me darías algún otro consejo para emplear el arma de Chejov? ¿Sueles hacerlo tú en tus relatos? ¿Añadirías alguna otra clave para entender este recurso literario y principio dramático? Cuéntame, cuéntame…

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RUTH M. RODRÍGUEZ,  Verbalina Escuela de Escritura Creativa

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