5 claves para escribir microrrelatos [descargable gratuito]

Es curioso lo cortito que me ha parecido el año que acabamos de terminar. Sin embargo, a pesar de lo breve que me ha resultado, han sido 12 meses repletos de cambios vitales y experiencias. En otras palabras, el tiempo me ha parecido corto, pero ha tenido “mucha chicha”.

En estas cosas andaba pensando antes de sentarme frente al ordenador y buscar tema para el artículo de hoy. Ya te puedes imaginar lo condicionada que tenía a mi musa, que no hacía más que filosofar sobre la brevedad e intensidad de la vida (sí, a veces es algo pesada con estos asuntos). Así que el tema para esta entrada del blog me vino casi solo: tenía que hablar sobre los microrrelatos.

Siempre me ha maravillado cómo se puede llegar a decir tanto en tan pocas palabras. Espero que a ti también y que te hayas animado (o te animes a partir de ahora) a escribir algún microcuento. A continuación te comento 5 claves que pueden ayudarte a escribir un buen microrrelato:

  1. Sé breve sin perder impacto.
  2. No te olvides de la historia.
  3. Atiende a “los 3 pocos”.
  4. Escribe un final sorprendente que no suponga sacar un as de la chistera o un conejo de la manga.
  5. Emplea un lenguaje preciso y limpio.

Por cierto, al final de este artículo te he resumido estos puntos en un marcapáginas y en unas tarjetas que te puedes descargar e imprimir. Espero que este material te ayude a recordar las 5  claves para escribir microrrelatos.

1. Sé breve sin perder impacto


Que al escribir un microrrelato hay que ser breve, es una obviedad. Los textos de este género cuentan con un máximo aproximado de 200 palabras. Por debajo de esa cifra, se han popularizado los nanorrelatos que caben en un “tuit” de 140 caracteres, pero también contamos con otros aún más breves.

Y aquí radica uno de mis temores como escritora: A veces, el afán por obtener la brevedad me ha conducido a escribir un texto donde la anécdota, la sorpresa final y el protagonista resultan tan vagos que no logran el impacto que esperaba en el lector. Quizá te haya pasado a ti también, ¿verdad?

En estas ocasiones recurro a una herramienta mágica: leer y observar cómo resuelven este asunto los grandes escritores. Entre los microrrelatos más cortos en lengua castellana podemos destacar El emigrante de Luis Felipe Lomelí (publicado en Ella sigue de viaje, 2005) cuyo texto consta de únicamente cuatro palabras:

—¿Olvida usted algo?

—¡Ojalá!

Un año más tarde, el escritor Juan Pedro Aparicio publicó en La mitad del diablo (2006) un microcuento más breve aún. El texto lleva por título Luis XIV y consta de una sola palabra: “Yo.”

La creatividad de los escritores no se ha quedado ahí y puedes leer microrrelatos sin palabras. Exacto: sin palabras. Tal es el caso de El fantasma de Guillermo Samperio que, tras el título, se muestra la página en blanco.

Si pudiera mirarte en este momento es probable que te viera esbozar una sonrisa. Quizás no conozcas la obra de Samperio y ahora estás pensando “vaya, y yo esforzándome por cuidar la prosa… cuando el “truco” está en no escribir nada”. No voy a desmenuzar estos ejemplos ni a realizar una crítica literaria de los textos anteriores, pero sí me gustaría destacar algunas cuestiones en cuanto su brevedad. En mi opinión, en El fantasma el autor se viste de niño travieso que hace una broma al lector. Éste participa de su juego por la carga de significado que tiene el título, donde se nombra a un personaje. Todos tenemos una representación mental de un fantasma, bien sea un ser invisible o vestido con una sábana blanca (como la hoja en blanco); y todos sabemos de sus andanzas (entre nosotros, me parece a mí que éste de Samperio es el fantasma burlón que me esconde las palabras cuando quiero escribir algo).

Los autores de Luis XIV y El emigrante también utilizan un personaje conocido en el título y que tiene un historia detrás que el lector puede conocer o comprender. De ahí que las únicas cuatro palabras de El emigrante o la única palabra de Luis XIV estén cargadas de sentido para el lector y nos abran diferentes puertas a caminos sugerentes. De este modo, la brevedad del texto no sólo no resta impacto tras su lectura, sino que la subraya.

En mi artículo 4 trucos para hacer breve tu microrrelato te explico con más detalle estos recursos para construir un texto breve e impactante: emplear personajes conocidos, utilizar en el título elementos de la narración, emplear la elipsis y descubrir formatos textuales diferentes. Como ya habrás observado, los textos anteriores (probablemente los microcuentos más breves escritos en nuestro idioma) emplean estas claves.

2. No te olvides de la historia

Un elemento que caracteriza a este género, además de la brevedad, es que el texto contiene una historia. Esto, que también es una obviedad (sin historia no hay relato), parece que no lo es tanto. Al igual que te habrá ocurrido a ti, he leido textos que, bajo la denominación de microcuento, en realidad son aforismos, greguerías o incluso poemas en prosa.

Soy de la opinión de que el escritor, como persona creativa que es, innova y busca caminos insólitos para sus obras. Siguiendo esta premisa, considero que las fronteras de los géneros literarios pueden ser flexibles. Un autor crea una obra original y fresca, y ésta podría participar de varios géneros o hacer que encuadre difícilmente en alguno de ellos. Sin embargo, en ocasiones se percibe con claridad que ese texto que acabamos de escribir o que estamos leyendo no es un microrrelato (independientemente de la forma que tenga) y ésto es cuando no sugiere una historia en el lector.

Observa que te digo “sugiere” una historia. Es obvio que, aunque toda historia contenga planteamiento, nudo y desenlace, en tan pocas palabras no es posible explicitarlo de manera completa. Así, para escribir un microcuento necesitamos hacer uso de la elipsis y conservar lo que sea indispensable para contar nuestra historia - piopíalo    . Recuerda que se ha definido este género como una historia que necesita pocas palabras para contarse.

En No me cuentes todo lo que sabes: cómo triunfar con la elipsis narrativa te explico con más detalle cómo puedes utilizar este recurso en cualquier tipo de género de ficción (no sólo en el microcuento).

3. Atiende a “los tres pocos”

“Los tres pocos”… parece el nombre de un grupo musical (como los Tres Tenores o los Tres Sudamericanos), pero no van por ahí los tiros. “Los tres pocos” es mi regla mnemotécnica para recordar utilizar pocos personajes, pocos escenarios y poco tiempo.

En los puntos anteriores hablaba sobre contar una historia de manera breve. Ésta sería la forma de llevar a la práctica esa teoría. Nuestra historia no tendrá muchos personajes (a no ser que haya un personaje colectivo como, por ejemplo, “la humanidad”. En ese caso, aunque hay muchos individuos, el personaje funciona en el texto como uno solo). Por el contrario, centraremos la atención en el lector en no más de tres personajes.

Además, vamos a contar la historia escribiendo uno o dos momentos puntuales de la misma (un corto espacio de tiempo) y la situaremos en uno o dos escenarios diferentes. Elige bien estos elementos. Cuidando la regla de “los tres pocos” tu historia no requerirá de muchas líneas para contarse. - piopíalo    

4. Escribe un final sorprendente sin sacar un as de la chisteria o un conejo de la manga

Escribir un final sorprendente es uno de nuestros objetivos a la hora de crear cualquier texto literario. Sin embargo, qué difícil es conseguirlo, más aún cuando se trata de un microrrelato. Y si antes hablaba de música, ahora hablo de magia.

Sí, de magia. Cuando escribimos un buen final sorpresa, el lector se asombra como si estuviera viendo el mejor de los espectáculos del Mago Pop. Sin embargo, cuando no lo escribimos bien, parece que el truco de magia lo he hecho yo sacando un as de la chistera y un conejo de la manga.

No voy a extenderme mucho en este apartado porque ya te hablé sobre ello en Lo que no debes escribir en el final sorpresa de tu historia y tres ideas para evitarlo, pero sí quería sugerirte que, para que tu final sorpresa sea efectivo, trabajes en estas dos líneas:

  1. La coherencia con el resto del relato.
  2. Ofrecer al lector una revelación jugosa que será la clave de tu microcuento.

Como ejemplo, volvamos al microrrelato El emigrante, del que te hablaba al inicio de este artículo. Verás que ese final compuesto por la palabra “ojalá” no sólo es coherente con el resto de la historia sino que ahí radica la clave de la misma.

5. Emplea un lenguaje limpio y preciso

Si por ya es importante cuidar la prosa en cualquier texto, a la hora de escribir un microcuento elegir bien las palabras cobra aún más relevancia. Necesitamos ser breves, por lo que no nos queda espacio para escribir largas y barrocas frases con las que engalanar nuestra historia. El microrrelato requiere de concreción y precisión. Escoge la palabra adecuada y limpia de términos prescindibles tu prosa.

Ser crítico con lo escrito, consultar el diccionario para escoger el término más preciso y reducir los adjetivos y los adverbios de tu texto son algunos caminos que puedes transitar para conseguir un lenguaje más limpio. En el artículo 4 trucos para no abusar de los adverbios acabados en -mente te doy algunas alternativas al empleo de estos adverbios. También te recomiendo que leas el artículo El adjetivo y sus arrugas, de A. Carpentier, sobre el empleo de estas palabras.

Para que recuerdes estas 5 claves te he diseñado un marcapáginas y 6 tarjetas con infografías que puedes imprimir para tenerlas presentes cuando quieras recordárselas a tu musa.

   5-claves-escribir-microrrelatos-infografía-completa

Haz clic aquí para descargarte el marcapáginas y las tarjetas que te ayudarán a recordar las 5 claves para escribir microrrelatos

Y tú, ¿escribes microrrelatos? ¿Cuáles son tus claves personales a la hora de escribirlos? ¿Coincides con alguna de éstas? Cuéntame, cuéntame…

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RUTH M. RODRÍGUEZ,  Verbalina Escuela de Escritura Creativa

2 thoughts

    1. Hola Ivette. El haiku es una construcción poética japonesa. El microrrelato no es poesía, es narrativa. Ahí reside la principal diferencia. Un abrazo.

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