Cómo exorcizar al demonio corrector (Consejos para escritores)

Gracias al poeta Carmelo González quien,
me ha inspirado para este artículo

Estas semanas he vuelto a recibir la visita de alguien a quien hace tiempo había desterrado de mi mesa de trabajo. Ten cuidado, es probable que también llame a tu puerta porque le gusta ir a incordiar a los demás. Es mi diablo corrector.

Lejos de presentarse con cuernos y rabo o venir envuelto en llamas y con olor a azufre, mi diablo corrector tiene un rostro de buena persona que no puede con él. Me dice que quiere lo mejor para mí, que desea que mi texto esté perfecto. Pero ya lo tengo calado. Por mucho que se disfrace de buena gente, es él y solo él quien impide que termine de escribir mi historia.Y es que, cuando se sienta a mi lado, no puedo concluir un sólo párrafo. Antes de terminar la frase, la borro. Escribo dos palabras y también las borro. ¿Sabes cuántas veces he borrado y reescrito lo que llevas leído hasta este momento? Mi mesa de trabajo se convierte en el infierno, acabo la jornada agotada y únicamente he concluido unas pocas -y malas- líneas.

Si a ti también te ocurre algo así, te invito a continuar leyendo. A continuación te explico quién es en realidad este demonio y te doy 4 ideas para exorcizar de una vez por todas al diablo corrector.

Soy de la opinión de que hay que intentar hacer las cosas lo mejor posible. Por esta razón, pienso que es conveniente revisar los textos, bien estemos trabajando verso o prosa, y probar diferentes opciones antes de decantarnos por el escrito definitivo. Pero también soy consciente de que a veces nuestra inseguridad se oculta bajo el disfraz del perfeccionismo.

Hay una delgada frontera entre el deseo de conseguir un buen texto y el miedo a la crítica negativa (nuestra o de los lectores). Por esa razón, no podemos terminar de escribir una frase cuando ya la estamos releyendo y corrigiendo. ¿Es eso malo? Si es una o dos frases, no. Pero si interrumpimos constantemente nuestra escritura con revisiones de las palabras que acabamos de poner sobre el papel, lo que conseguiremos es:

  1. No avanzar en nuestro proyecto.
  2. Sentir que estamos perdiendo el tiempo.
  3. Debilitar nuestra autoestima (¿cuántas veces nos habremos repetido frases del tipo: es difícil, no me sale, no valgo para esto…?).
  4. Finalmente, bloquearnos.

Hay diferentes motivos para el bloqueo del escritor (hablaré de ello en otro artículo) y a veces son ajenos a nosotros. Sin embargo, en este caso, el responsable de ese bloqueo es que no hemos sabido gestionar nuestra inseguridad.

Esta inseguridad (es decir, dudar sobre si lo que escribimos es bueno o no) es algo natural. De hecho, considero que, en cierta medida, es algo necesario porque nos hace ser críticos y, por tanto, nos ayuda a mejorar. Pero para hacer que la inseguridad sea nuestra aliada, tenemos que saber conducirla.Aquí te lanzo 4 ideas para aprender a gestionar la inseguridad cuando se encarna en el diablo corrector:

1. Márcate fechas de revisión mientras estás escribiendo tu obra: Además de la corrección que realices cuando hayas terminado de escribir tu proyecto, durante el proceso de redacción puedes marcarte fechas para leer y corregir lo escrito. Por ejemplo, puedes decidir que dentro de una semana dedicarás una jornada a revisar el primer capítulo de tu novela, o las 15 primeras páginas de tu poemario, etc. Con ello, estás diciendo al diablo corrector harás lo que te dice pero cuando tú quieras (no cuando a él le da la gana, que es a cada instante). Al comprometerte a corregir en una fecha concreta sentirás la seguridad de que vas a trabajar tu texto y que vas a mejorarlo. Tienes el día fijado en el calendario, lo vas a hacer entonces. Por eso ahora tienes que concentrarte en seguir escribiendo.

2. Deja reposar lo escrito: no es conveniente que marques esa fecha de revisión muy cercana al día en que has escrito el texto. Por ejemplo, si hoy escribes el capítulo 8, no lo corrijas mañana. Continúa escribiendo el 9 o, si es el día de la revisión, repasa capítulos anteriores. Ten en cuenta que aún tienes reciente la escritura de esas páginas y, para realizar una buena corrección, es necesario tomar distancia del texto.

3. Resalta los párrafos dudosos: si tienes dudas sobre alguna parte concreta de tu escrito, resáltala (si escribes a mano, puedes hacer una señal en rojo en el margen, si escribes a ordenador, puedes resaltarlos en amarillo o cambiar el tamaño de la fuente, por ejemplo). Esto te dará la seguridad de que, cuando llegue el día de la revisión, vas a presentar especial atención a estas líneas.

4. Tira “pa’lante”: este punto creo que no necesita más explicación. Sigue adelante escribiendo tu obra. Has fijado fechas concretas de corrección, has tomado distancia del texto, has resaltado los párrafos conflictivos y, una vez termines tu obra, vas a llevar a cabo una revisión completa. Estás haciendo todo lo posible para escribir tu obra como mejor sabes.

Y tú, ¿tienes sentado a tu lado al diablo corrector? ¿Qué medidas pones en práctica para que no bloquearte por una corrección excesiva? Cuéntame, cuéntame…

——————
RUTH M. RODRÍGUEZ,  Verbalina Escuela de Escritura Creativa

6 thoughts

  1. Hola
    Personalmente me encuentro con tres proyectos a la vez. Y he elegido corregir uno de ellos para dedicarme posteriormente a terminar uno que esta a medias. Me agobia, pero sé que tengo que terminar esta corrección para terminarlo y olvidarme, y así dedicarme a solo escribir, Me marco fechas, pero no dejo de agobiarme. Es un círculo vicioso. Este diablo me ha venido bien por la advertencia, aunque debo cumplir esos plazos. Gracias y un saludo.

    1. Vaya, Charly, ¡tres proyectos a la vez! Bueno, como bien dices, quizás tengas que centrarte en uno de ellos para no “dispersar” tus fuerzas y creatividad. Comentas que te agobias un poquito. Es normal que te sientas así (nos ha pasado a muchos), pero también es cierto que puede ser un freno para que tus proyectos los veas acabados de una vez por todas. Intenta marcarte metas de corrección más pequeñas y asumibles. Algo que tú sepas que lo vas a conseguir sin esforzarte demasiado. Puede ser un pequeño truquillo para que cojas confianza y te vayas animando (en lugar de agobiarte). Mucha suerte en tus proyectos 🙂

  2. Hahahaha me he topado con el diablo corrector a menudo. He pensado, incluso, adaptar un dormitorio para él en casa. Gracias por las ideas para ponerlo en paz por un rato. Saludos.

  3. Cuando me siento a escribir leo lo que escribí el día anterior y corrijo fallos, pero es un repaso superficial. Después, durante la semana voy adelantando en la escritura y dejó el viernes para corregir todo aquello que el diablillo corrector me está marcando, lo que ido anotando en un blog, y el viernes lo termino de arreglar. Mi diablillo tiene dos voces; una me chiva los errores; la otra, me va regalando ideas. No es tan malo 😉

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *