5 enemigos de la inspiración del escritor y cómo combatirlos

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Es probable que conozcas algunas técnicas creativas para “llamar a la musa” (de ellas hablaré también en este blog), pero ¿conoces qué limitaciones tenemos a la hora de inspirarnos? Para salvar un obstáculo primero hay que aprender a reconocerlo. Por eso, en este artículo te voy a presentar 5 causas del bloqueo creativo del escritor (o frenos a la inspiración), y te daré algunas ideas para combatirlas:

Las ideas preconcebidas

Si ahora te pido que me digas para qué sirve una cuchara, me responderás que sirve para comer sopa. O para coger algún líquido. Poca gente cae en el detalle de que la función que tiene la cuchara se la hemos asignado nosotros. Una cuchara podría servir para otras cosas que aún no hemos imaginado como, por ejemplo, para construir una muñeca (si tienes niños o aún lo eres, seguro que sabes cómo).

Olvidarnos de para qué sirven las cosas y darles una nueva función harán tus textos más originales - piopíalo    

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Te amplío la idea: si olvidamos cuál es el uso que hemos asignado a los objetos y les damos un nuevo significado o función, conseguiremos establecer relaciones entre ideas novedosas para lector, sobre cosas que él ya conoce (y que asocia con esa función o significado inicial). Así, puede sorprenderle que una cuchara sirva de muñeca (este puede ser el punto de partida para un cuento infantil, por ejemplo). En otras palabras, sorprenderemos al lector al romper esa relación preconcebida entre objeto-función o idea-significado.

Este tema es amplio y merece que escriba un artículo independiente en este blog (y prometo poner mejores ejemplos que el de la cuchara, ¡palabra!), pero te adelanto que hay técnicas narrativas que pueden ayudar a desvincularte de esas ideas preconcebidas. Una de ellas es la técnica del extrañamiento. Simplificando al máximo, consiste en observar un objeto como si fuera la primera vez que lo ves y hacerte preguntas sobre él (por supuesto, las respuestas no nos tienen que servir para justificar la realidad, sino para hacer volar nuestra imaginación y buscar otras alternativas).

Las “rigidez” de las técnicas narrativas

Todos queremos escribir lo mejor posible, ser originales y crear una obra que nos guste y que guste. Esto nos puede llevar, por ejemplo, a corregir el texto en exceso, lo que puede acabar por desmotivarnos o ralentizar la escritura de nuestro libro (sobre este tema hablo en Cómo exorcizar al demonio corrector, donde también te doy algunas ideas para tener un texto bien corregido sin revisarlo constantemente).

Este deseo de querer “escribir bien” también nos conduce a formarnos y a estudiar técnicas de escritura que nos ayuden a perfeccionar nuestra obra. Desde luego, soy de la opinión de que toda la formación es bienvenida y que el estudio y la práctica nos hacen mejorar. Sin embargo, recuerda que estas técnicas son únicamente un conjunto de recursos que nos van a facilitar comunicarnos con el lector. No son la fórmula mágica del éxito literario. Recuerda que sus límites no son rígidos, sino que son tan flexibles como tu creatividad te dicte. No tengas miedo a realizar cambios en esas técnicas. Si tienes una idea, pruébala. Al fin y al cabo, sólo puede pasar dos cosas: que ese cambio te guste o que no. Así que, ya sabes…

Las técnicas narrativas no son la fórmula mágica del éxito literario. La fórmula mágica es… - piopíalo    

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 ¿En serio crees que hay una fórmula mágica? Personalmente creo que no hay ninguna. O, pensándolo mejor, hay tantas fórmulas como escritores originales y creativos. ¿Tú qué opinas? Bueno, vuelvo al tema, que me disperso. Continúo con el tercer enemigo que bloquea nuestra creatividad.

La falta de planificación

El mito del artista que en una noche de inspiración termina de crear su obra maestra es sólo eso: un mito. Escribir un libro es un proceso que lleva tiempo y planificarlo puede facilitarte mucho tanto el trabajo creativo como el desarrollo de tu motivación (ya sabes que a veces las fuerzas flaquean). Desde luego, cada uno tenemos que encontrar nuestra manera personal de trabajar (y no hay dos personas iguales), pero pensar un calendario de objetivos, crear esbozos de personajes, tramas y estructura, etc. puede ayudarte en tu día a día como escritor. Planificarte te ayudará a mantener el compromiso con tu libro y a sacar “ese ratito” que habitualmente nos falta. También hará de “guía” a tu inspiración, que se centrará en ese camino que le has marcado. Con ello tendrás más claro antes de sentarte a escribir cómo será tu obra final (aunque, insisto, seamos flexibles: los esbozos y las planificaciones las modificaremos tanto como sea necesario).

Planificar te ayudará a concentrar tu creatividad en la idea que estás trabajando y a no dispersarla por otras cuestiones que te alejen de terminar ese libro que tienes entre manos. - piopíalo    

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La “memoria de pez”

¿Te ha ocurrido que estás esperando el autobús y tienes una idea genial para tu historia? Seguro que sí. Y también es seguro que estarías deseando llegar a casa para ponerte a trabajar sobre ello. Sin embargo, cuando encuentras el momento y estás tranquilo, por más vueltas que le das no recuerdas exactamente cuál era esa idea genial. Y mira que la tienes “en la punta de la lengua”, pero solo te llegan “ecos”de esa idea.
Si nos ocurre algo así es porque hemos tenido algún pequeño problema de memoria a corto plazo (no podemos ser perfectos). La solución en este caso es sencilla: lleva siempre encima algo para apuntar (puede ser una libreta o el propio teléfono móvil). Aunque espero que no te ocurra como a mí, que, al cambiar de bolso, también se me ha olvidado más de una vez la libreta en casa.

Si lo puedo hacer mañana…

…lo haré al día siguiente de no sé cuándo. Te ha pasado eso, ¿verdad? Sabes que si quieres acabar tu libro, tienes que sentarte a escribir. Pero no pones más que excusas. La pereza es demasiado fuerte. Desde luego hay veces en que es necesario descansar y ese día es eso lo que tienes que hacer.

El descanso, cuando es necesario, nos hará regresar a la mesa de trabajo con ideas más creativas - piopíalo    

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Pero hay otras veces en que nos hacemos los remolones. Y tú sabes cuándo (sí, no te rías). No nos hace falta ese descanso pero nos lo tomamos igualmente (y si puede ser más largo de lo que habíamos pensado en un principio, mejor). En otras palabras: sucumbimos a la pereza (vaya, qué dramática me pongo).

Cuando nos rendimos a la holgazanería, rompemos el proceso o la corriente creativa. Al igual que si estamos concentrados en la redacción de un capítulo y nos interrumpen, después nos cuesta volver a “coger el hilo”, con la creatividad sucede algo similar.  Además, la creatividad “se entrena”. Cuanto más la ejercitemos, más ideas originales nos ofrecerá. Pero si dejamos de ejercitarla… nos costará más trabajo volver a “ponerla en marcha”.

Como te decía en el punto cuarto, hacerte una planificación puede ayudarte a llevar una rutina de trabajo y, por tanto, a no romper ese “entrenamiento creativo”. Pero si esto no es suficiente (en otras palabras, si no cumples lo planificado porque viene a visitarte la pereza), una triquiñuela que puede ayudarte es llevar un registro de tus progresos. Si te has propuesto concluir el capítulo 5 en agosto y lo has hecho, anótalo de manera especial en tu planificación. Así lo tendrás a la vista y te motivará para sentarte a escribir en esos días que no te apetece.

Anotar los progresos conseguidos en el proceso de escritura de tu libro te motivará a seguir adelante - piopíalo    

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Para terminar este artículo y celebrar que ya somos más de 100 miembros en la Comunidad Verbalina (aprovecho para recordarte que si quieres hacerte miembro sólo tienes que rellenar el formulario que tienes en esta página), me he currado esta infografía. Me la he dejado en mi mesa de trabajo bien a la vista, para no olvidarme de quienes son los enemigos de mi inspiración. Si tú quieres hacer lo mismo, puedes descargártela aquí e imprimirla o compartirla con otras personas a quienes les pueda interesar.

Y tú,  ¿añadirías algún otro enemigo para tu inspiración? ¿Cómo los combates? Por cierto, esta infografía es la primera que hago, ¿qué tal ha quedado? ¿Te gustaría que hiciera alguna más?

 

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RUTH M. RODRÍGUEZ,  Verbalina Escuela de Escritura Creativa

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6 thoughts

  1. Me ha encantado el tono cercano de la entrada, he sentido como una conversación con la autora, Ruth Rodríguez, no ya en el vídeo, sino en el texto. Creo que esos enemigos me tienen rodeado más de la cuenta. Cuando se me ocurre una idea, no tengo dónde apuntarla, y cuando voy bien armado de boli y libreta ni una puñetera idea asoma. La falta de planificación también me ronda, y eso que me compro una libreta en espiral y me pongo en plan sesudo para seguir un ritmo diario de escritura. Nada, al día siguiente ya no encuentro ni la libreta donde planifique… Creo que me plastificaré tu infografía y me la colgaré del cuello.
    Me ha gustado esa referencia de la técnica del extrañamiento, creo que es el mejor disparador creativo. En la línea del Binomio fantástico de Gianni Rodari, combinar, buscar relaciones en conceptos que nada tienen ver a ojos del sentido común. Creo que conocí de esa técnica leyendo a Sacks quien puso como ejemplo a Tolstoi, creo que lo resumía como describir un sofá con los ojos de quien jamás hubiera visto ninguno. Venga, no me enrollo más… Estupenda entrada!!!

    1. Muchas gracias, David, por tu comentario. Cuando escribo los artículos no sé si os puede interesar o si os gustará. ASí que créeme si te digo que leerte me anima a seguir compartiendo este tipo de cosas a través del blog.
      Me alegra también comprobar que tenemos los mismos autores de cabecera. Por ejemplo, mencionas a Rodari, que tanto me ha inspirado y tanto he utilizado en el aula. Así que también le verás a él por aquí, entre líneas… jejejeje.
      Buen fin de semana,

  2. Otro enemigo sería el miedo a no estar a la altura, a no hacerlo bien, pero si no nos equivocamos ¿cómo aprenderemos? Perder ese miedo, y comprometernos con nosotros mismos para ser fieles a nuestro deseo de escribir, ayudaría a eliminar ese freno a la inspiración.
    Gracias por las entradas, no solo son estupendas es que nos ayudan y animan mucho.

    1. Muchas gracias, Charo, por tus palabras. Coincido contigo: la inseguridad es nuestro peor enemigo. Y sí, es difícil vencer ese miedo. Pero, fíjate, creo que con iniciativas como compartir lo que escribimos a través de redes sociales (grupos de FB, por ejemplo) o bien en grupetes literarios que haya en nuestra ciudad (tertulias, micros abiertos, etc.) puede ayudarnos a ir salvando estos obstáculos. Evidentemente, si eres muy tímido quizás te vaya más comenzar por las redes sociales porque puedes participar bajo pseudónimo, y después, cuando cojas confianza, participar con tu nombre real. Bueno, es una idea, ¿no?
      Gracias una vez más por pasarte por el blog.

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